REFORMA TRIBUTARIA

El PJ impulsa un plan impositivo para aliviar a las PyMEs, sin afectar el superávit de Milei

Un sector del PJ comenzó a circular un proyecto que propone simplificar trámites, crear un régimen “SIMPLE” para microempresas y ampliar beneficios del RIGI. La iniciativa busca sumar apoyo de gobernadores y competir con la agenda fiscal del Gobierno sin tocar la meta de superávit.

Un sector del peronismo comenzó a mover un borrador de reforma tributaria integral que busca recuperar protagonismo político y presentarse como alternativa frente al programa del Gobierno. La propuesta apunta principalmente a aliviar la carga fiscal sobre las PyMES, simplificar trámites y formalizar a cientos de miles de microempresas, pero sin poner en riesgo el superávit que el oficialismo considera una bandera de gestión.

La iniciativa ya circula por los despachos de legisladores que asumirán el 10 de diciembre y fue elaborada por el diputado electo Guillermo Michel. La estrategia intenta diferenciarse tanto del esquema del Gobierno Nacional como de las recetas tradicionales del kirchnerismo, que no lograron recomponer volumen político tras la derrota electoral.

 

Un sistema SIMPLE como puente entre monotributo y régimen general

El eje central del proyecto es la creación del régimen “SIMPLE”, pensado para formalizar a unas 680.000 microempresas que generan 1,3 millones de empleos. La idea es ofrecer un esquema intermedio entre el Monotributo y el Régimen General, manteniendo la meta oficial de superávit de +1 punto del PBI para 2026 y sin afectar la coparticipación, un guiño directo a los gobernadores.

Este nuevo régimen propone:

Eliminar declaraciones juradas de IVA y Ganancias.

Unificar los tributos en un único impuesto calculado sobre la facturación, con alícuotas del 7,5% al 15% según actividad.

Incluir a microempresas y contribuyentes individuales, como exportadores de servicios y freelancers.

Excluir percepciones y retenciones, para no reducir el capital de trabajo.

Automatizar el cálculo del impuesto a través de ARCA.

Además, plantea extender beneficios de devolución simplificada de IVA y derechos de exportación, y —como punto innovador— ampliar el RIGI para que también las PyMES accedan a incentivos si reinvierten utilidades.

Simplificación y formalización, sin déficit

El plan sostiene que la simplificación permitiría recuperar ingresos perdidos por informalidad, ya que actualmente:

El 35% de las ventas de microempresas no se declara.

Existen altos niveles de créditos fiscales truchos.

Las empresas más pequeñas tributan poco en relación con sus ventas:
por ejemplo, sociedades que facturan entre $100 y $1.000 millones pagan apenas un 2,1% sobre ventas en Ganancias.

Cómo se compensaría el costo fiscal

Para evitar cualquier impacto sobre el superávit, el proyecto introduce ajustes sobre los sectores de mayor capacidad contributiva:

Bienes Personales para grandes empresas:
la alícuota subiría gradualmente del 0,375% al 0,625% (+0,04 p.p. del PBI).

Dividendos y venta de acciones:
pasaría de una tasa plana del 7% a una escala progresiva del 5% al 10% (+0,03 p.p. del PBI).

Rentas de capital:
de una alícuota fija del 15% a una escala del 10% al 20%.

La discusión política que viene

La viabilidad del proyecto dependerá del nivel de apoyo que logre cosechar en el Congreso. En la oposición ven en esta reforma una oportunidad para disputar la agenda económica ante el avance del Gobierno, que exige reformas laboral, fiscal y previsional para mostrar resultados a Estados Unidos, socio clave de la actual administración.