Veteranos argentinos y británicos de la Guerra de Malvinas que formaron parte del proyecto Aconcagua 2026 - Cumbre por la Paz participaron de una recepción institucional en la Casa de Gobierno de Mendoza, tras haber alcanzado la cumbre del cerro Aconcagua en una expedición conjunta de carácter humanitario.
La iniciativa reunió a excombatientes de ambos países en una travesía simbólica orientada a promover un mensaje de paz, respeto mutuo y construcción colectiva, con proyección hacia la comunidad internacional. El encuentro incluyó la entrega de obsequios protocolares por parte de representantes británicos y veteranos del Reino Unido a los participantes argentinos, como gesto de fraternidad y reconocimiento compartido.
Durante la actividad se remarcó el valor simbólico y humano del ascenso al Aconcagua, no solo por la exigencia física que implica la montaña, sino también por su potencia como mensaje intergeneracional, especialmente al tratarse de veteranos de entre 60 y 70 años que compartieron la experiencia después de un conflicto histórico.

Entre los participantes argentinos se destacó la presencia del suboficial mayor Ricardo Ezequiel González, veterano de Malvinas, mendocino, de 64 años y oriundo de Uspallata, quien realizó el ascenso acompañado por su hijo, reforzando el carácter familiar, intergeneracional y simbólico de la expedición.
La patrulla argentina estuvo integrada por Omar Rubén Godoy, Julio César Peñalba, José Luis Ameri, Horacio Javier Núñez, Ricardo Vicente Pannunzio, Ricardo Ezequiel González, Ezequiel González, Fernando Torres y María Soledad Frías. Por el lado británico participaron Will Kevans, Gary Fortuin, Stephen Crowley y Chris Jacko Jackson.
El proyecto comenzó en abril de 2025, a partir de un vínculo con la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas Mendoza, con el objetivo de concretar una expedición conjunta al Aconcagua como símbolo de encuentro y reconciliación. La propuesta no buscó reescribir el pasado ni saldar debates históricos, sino abrir espacios de diálogo y demostrar que, aun después del conflicto, es posible construir gestos de unión y transmitir un mensaje de paz al mundo.


