Irán e Israel fueron aliados durante el régimen del Sha iraní. En 1960, Irán fue el segundo país en reconocer al Estado de Israel, después de Estados Unidos. La relación bilateral cambió en 1979, con la instauración de la República Islámica de Irán.
Tras la Revolución Islámica, Irán rompió relaciones diplomáticas con Israel y cedió la embajada israelí en Teherán a la Autoridad Nacional Palestina. En las décadas siguientes, se sucedieron declaraciones y medidas de distanciamiento entre ambos gobiernos.
Durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), se registraron contactos limitados entre Irán e Israel, incluidos envíos de armamento. A partir de 2005, bajo la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, se incrementaron las declaraciones hostiles contra Israel. Ese mismo año, Ahmadineyad propuso que el Estado israelí fuera trasladado a Europa o Estados Unidos.
En 2013, el presidente Hasán Rohaní comparó a Israel con “una herida en el cuerpo islámico”. En 2015, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu denunció en el Congreso de Estados Unidos que Irán representaba un peligro existencial y rechazó el acuerdo nuclear firmado en Viena.
En 2018, el Ejército israelí derribó un dron iraní en su espacio aéreo y atacó la instalación desde donde se controlaba, en Siria. En los años siguientes, Israel lanzó varios ataques a posiciones iraníes en Siria, en operaciones dirigidas contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria y Hezbolá.

En 2020, el científico Mohsen Fakhrizadeh, vinculado al programa nuclear iraní, fue asesinado. Irán atribuyó la operación a Israel.
En 2023, tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre, el gobierno israelí acusó a Irán de haber ofrecido apoyo directo al grupo palestino.
El 1 de abril de 2024, un ataque al consulado iraní en Damasco, Siria, causó la muerte de 13 personas, incluidos siete miembros de la Guardia Revolucionaria. Cuatro funcionarios israelíes, citados por The New York Times, confirmaron bajo anonimato la participación de Israel en la operación.
Como respuesta, el 13 de abril, Irán lanzó una ofensiva aérea con más de 300 drones y misiles hacia territorio israelí. Según fuentes oficiales, los sistemas de defensa aérea de Israel, junto a fuerzas de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Jordania, interceptaron la mayoría de los proyectiles.
En paralelo, el Ejército israelí ha incrementado sus ataques aéreos en Siria, enfocados en objetivos vinculados a Irán y Hezbolá. Las declaraciones de altos funcionarios iraníes confirman la continuidad de su programa de enriquecimiento nuclear y su disposición a responder militarmente ante nuevos ataques.
