En una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente, Israel confirmó este miércoles el lanzamiento de una "amplia ola de ataques" contra infraestructura clave del gobierno iraní en el centro del país. Los bombardeos apuntaron específicamente a instalaciones militares y estratégicas vinculadas al régimen y a la Guardia Revolucionaria, en lo que las autoridades israelíes describieron como una operación para "eliminar amenazas existenciales".

Según informaron fuentes oficiales, los ataques se concentraron en centros de comando, depósitos de combustible y bases utilizadas por la Guardia Revolucionaria. Las imágenes satelitales muestran columnas de humo elevándose sobre distintos puntos de la capital iraní, mientras que testigos reportaron explosiones en las afueras de Teherán.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que su gobierno "no ha terminado" con la ofensiva y que continuarán golpeando "sin piedad" a las estructuras de poder iraníes. Desde Tel Aviv aseguran que la campaña busca debilitar al régimen para que la población iraní pueda "recuperar su libertad".

Los bombardeos se producen días después de que Mojtaba Khamenei, hijo del ayatolá Alí Khamenei, fuera designado como nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre en los bombardeos del 28 de febrero . Funcionarios israelíes ya advirtieron que si el nuevo líder sigue la línea de su predecesor, “también estaría en la lista de los que deberían ser eliminados”.
La ofensiva israelí se da en simultáneo con ataques iraníes contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait reportaron haber interceptado misiles y drones en las últimas horas, en un conflicto que ya dejó más de 1.300 muertos en Irán y cerca de 500 en Líbano . El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la situación "podría descontrolarse más allá de lo imaginable".
