La apertura de sesiones ordinarias del Congreso, encabezada por el presidente Javier Milei el 1 de marzo, dejó una postal poco común: un recinto con amplios espacios vacíos debido a la ausencia de numerosos legisladores opositores y gobernadores peronistas. La imagen reflejó la fuerte división política que atraviesa el país y marcó un contraste con los palcos superiores, que estuvieron colmados de militantes libertarios.
Desde el bloque de Unión por la Patria, la mayoría de los senadores y diputados decidieron no asistir en rechazo a la gestión de Milei. A esta postura se sumaron legisladores de otros sectores opositores, lo que contribuyó a que el recinto se viera desocupado en un evento que históricamente convoca la presencia plena de los representantes.

Un ambiente dividido
Mientras que las bancas vacías eran notorias en la imagen general del Congreso, los palcos superiores presentaban una situación diferente. Ahi se ubicaron seguidores libertarios que, con aplausos y vítores, respaldaron el discurso de Milei a lo largo de su exposición.
Este episodio pone en evidencia la fractura política que enfrenta el país, reflejada no solo en la asistencia al Congreso sino también en la reacción de los distintos sectores ante las palabras del presidente. La ausencia de una parte significativa de la oposición y la fuerte presencia de militantes oficialistas en los palcos dejan en claro el desafío que tendrá el gobierno para construir consensos en un escenario político cada vez más polarizado.




