La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que la visita de Lula da Silva a su domicilio de Constitución fue “mucho más que un gesto personal” y la definió como un acto de “solidaridad política”. Recordó que, al igual que ella, Lula sufrió persecución judicial, prisión e intentos de silenciarlo, aunque regresó al poder por el voto popular.
Cristina sostuvo que se encuentra bajo “detención domiciliaria” y denunció que el Poder Judicial actúa subordinado a los intereses del poder económico. Además, advirtió sobre la “deriva autoritaria” que, según ella, impulsa el Gobierno de Javier Milei, junto a represión y violaciones a la libertad de prensa.
Por último, comparó la situación del país con el experimento neoliberal que vivió Chile en tiempos de Pinochet, y advirtió que buscan transformar a la Argentina en un “banco de pruebas” para las políticas de Milei y los Caputo Boys, aunque aseguró que “el pueblo siempre vuelve”.



