El tratamiento del Presupuesto 2026, la llamada “ley de leyes”, comenzará este lunes en la Cámara de Diputados en un clima que sintetiza el momento político del oficialismo. Por primera vez, La Libertad Avanza llega como primera minoría, pero con una ventaja mínima que obliga a una administración quirúrgica de tiempos, comisiones y alianzas.
La estrategia del Gobierno es clara: activar en simultáneo las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Legislación Penal para lograr dictámenes rápidos y llevar el paquete fiscal al recinto entre el miércoles 17 y el jueves 18 de diciembre. El objetivo es recuperar el despacho de Presupuesto que perdió vigencia al no haber sido tratado antes del cierre del período ordinario.
A las 17 está prevista la ratificación de Alberto “Bertie” Benegas Lynch al frente de Presupuesto y Hacienda, comisión que contará con 49 integrantes. Una hora antes, la cordobesa Laura Rodríguez Machado será confirmada como presidenta de Legislación Penal, desde donde el Ejecutivo busca reactivar el proyecto de “inocencia fiscal”, que eleva a 100 millones de pesos el umbral para considerar evasión dentro del Régimen Penal Tributario.

Un Congreso en reacomodamiento
La hoja de ruta inicial incluía también la ley de “compromiso nacional para la estabilidad fiscal y monetaria”, pero su ausencia en Mesa de Entradas obligó al oficialismo a recalibrar prioridades. La elección de los tiempos no es casual: si el Gobierno logra encadenar dictámenes entre lunes y martes, podrá reponer el debate presupuestario en sesiones extraordinarias.
El contexto institucional es excepcional. Hace más de tres años que la Argentina no aprueba un Presupuesto propio: el último fue sancionado en octubre de 2022 y desde entonces el Ejecutivo gobierna con prórrogas. Para Milei, la discusión de esta semana busca cerrar ese ciclo y normalizar el funcionamiento fiscal.
En paralelo, Diputados atraviesa un reparto fino de poder en las comisiones. Durante los últimos días, los jefes de bloque opositores pasaron por el despacho del presidente del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, para conocer cuántos lugares les corresponderían. Si bien se aplicó el sistema D'Hont, la ausencia de Juan Schiaretti en la sesión preparatoria inclinó el reparto: Provincias Unidas quedó con tres sillas en Presupuesto, una menos que el PRO, la UCR y el MID.
Más allá de la aritmética, el mensaje político fue explícito. La Libertad Avanza priorizó a los bloques más alineados con su agenda, consolidando un esquema de apoyos más previsible. La izquierda, en cambio, volvió a quedar relegada: no logró ubicar a Nicolás del Caño en Presupuesto y obtuvo lugares secundarios en otras comisiones.
Primera minoría, mayoría frágil
Con 95 diputados, La Libertad Avanza supera por apenas dos bancas a Unión por la Patria, que quedó con 93 tras la salida de legisladores cercanos al gobernador catamarqueño Raúl Jalil. Esa diferencia mínima tiene impacto directo en Presupuesto: el oficialismo contará con 20 de las 49 sillas, mientras que el peronismo tendrá 18. Entre ambos concentrarán 38 lugares, dejando solo 11 para el resto de las fuerzas, en un esquema que roza la lógica bipartidista.
Las claves del Presupuesto 2026
El proyecto enviado por el Ejecutivo refleja el núcleo duro del programa mileísta: equilibrio fiscal, disciplina monetaria y desinflación sostenida. Las proyecciones oficiales estiman una inflación del 10,1% para 2026, 5,9% para 2027 y 3,7% para 2028. El tipo de cambio nominal se ubicaría en $1.423 en diciembre de 2026, con una trayectoria ascendente moderada hasta $1.488 en 2028.
El Gobierno calcula recursos por 148,2 billones de pesos y gastos por 148 billones, lo que arrojaría un superávit cercano a los dos billones. El 85% del gasto estaría destinado a áreas sociales, un dato sensible tras los recientes conflictos por vetos presidenciales a leyes impulsadas por la oposición.
La distribución del gasto mantiene una estructura clásica: 8 billones para la administración gubernamental, 7 billones para defensa y seguridad, 106 billones para políticas sociales y 14 billones para el pago de la deuda pública. La novedad no está en los rubros, sino en el énfasis del Ejecutivo en presentar estas cifras como prueba de un ordenamiento fiscal que, según Milei, es condición indispensable para el crecimiento.
Un test de gobernabilidad
Hace más de 1.100 días que Diputados no debate un Presupuesto en el recinto. La discusión que se abre ahora no solo definirá el marco fiscal de 2026: funcionará como termómetro de la capacidad real de La Libertad Avanza para administrar una mayoría ajustada en un Congreso donde los alineamientos todavía están en formación. El trámite exprés del Presupuesto será, en los hechos, un ensayo general de la gobernabilidad mileísta.
