Un nuevo ataque ruso con drones kamikaze dejó al menos tres muertos y 14 heridos en la ciudad ucraniana de Odessa, en el sur del país. El bombardeo alcanzó un edificio de 21 pisos, provocando graves daños y afectando principalmente a zonas residenciales.

Las autoridades confirmaron que entre los heridos hay niños, incluyendo un menor de siete años en estado delicado y un bebé intoxicado por la combustión. Los equipos de emergencia continúan trabajando en el lugar.
Además, otro ataque en la región de Jersón dejó una persona muerta y varios heridos, en lo que Ucrania denuncia como una ofensiva directa contra infraestructura civil y social, mientras la tensión en el conflicto sigue en aumento.



