Tensión entre el Gobierno y el PRO tras el conflicto por la AGN, pero descartan una ruptura en Diputados
La primera semana de sesiones extraordinarias dejó un escenario complejo para el Gobierno. No solo fracasó el intento de incorporar el capítulo XI al Presupuesto 2026, sino que además se profundizó el cruce con el PRO, uno de sus socios clave en el Congreso, a raíz de la designación de autoridades en la Auditoría General de la Nación (AGN).
El conflicto se desató luego de que el oficialismo avanzara con el nombramiento de Rita Mónica Almada, Juan Ignacio Forlón y Pamela Calletti, decisión que dejó afuera al candidato del PRO, Jorge Triaca. En respuesta, el jefe del bloque amarillo, Cristian Ritondo, presentó un recurso de amparo para frenar las designaciones y expresó públicamente su enojo.
Desde Casa Rosada relativizan el alcance de la disputa. Funcionarios de La Libertad Avanza sostienen que no existe una crisis con el PRO y justifican la votación en función de la proporcionalidad parlamentaria. Lo que se resolvió es lo que corresponde a la composición actual de la Cámara, argumentaron desde el Ejecutivo.
Para contener el malestar, el Gobierno activó gestiones políticas. Martín Menem y el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvieron reuniones con Ritondo con el objetivo de recomponer el diálogo. Incluso, Santilli reconoció la calentura del momento, aunque remarcó la necesidad de seguir trabajando en conjunto por la agenda de reformas.
Pese al optimismo oficial, en el PRO advierten que la relación quedó seriamente dañada. Si bien anticipan que acompañarán proyectos clave como el Presupuesto 2026 y la Reforma Laboral, reclaman compromisos incumplidos, entre ellos cargos en ANSES y una silla en el directorio de YPF. La tensión también se explica por el crecimiento de La Libertad Avanza en Diputados, tras la incorporación de legisladores que abandonaron el bloque amarillo.
Con un verano legislativo intenso por delante, el Gobierno apuesta a sostener la coordinación parlamentaria. Sin embargo, el episodio de la AGN dejó en evidencia una relación frágil, marcada por desconfianzas y reproches cruzados, que pone a prueba la solidez del vínculo entre el oficialismo y su principal aliado.