POLÉMICA

Tras la orden presidencial de trasladar el sable corvo, renunció la directora del Museo Histórico Nacional

María Inés Rodríguez Aguilar dejó su cargo luego de que el Gobierno dispusiera mover la histórica pieza desde el museo de Parque Lezama al Regimiento de Granaderos. La medida generó cuestionamientos, una cautelar judicial y debate sobre la preservación del patrimonio.

La directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia luego de la decisión del presidente Javier Milei de trasladar el sable corvo del general José de San Martín desde la sede del museo, ubicada en Parque Lezama, hacia el Regimiento de Granaderos, en Palermo.

La historiadora dejó su cargo tras expresar su desacuerdo  con la medida presidencial, que implicó el cambio de ubicación de una de las piezas más emblemáticas del patrimonio histórico argentino.

El sable corvo fue donado al Estado en 1897 por la familia descendiente de Juan Manuel de Rosas, a quien San Martín había legado el arma por testamento. Desde entonces, permaneció bajo custodia del Museo Histórico Nacional.

A lo largo del tiempo, la pieza tuvo diferentes traslados. Fue sustraída en tres oportunidades y, posteriormente, el presidente militar Juan Carlos ordenó que pasara al Regimiento de Granaderos. Décadas más tarde, tras 50 años fuera del museo, volvió a Parque Lezama mediante un decreto firmado por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, conforme a lo establecido por los herederos.

Rodríguez Aguilar había asumido la conducción del museo tras desempeñarse como directora nacional de museos y luego de la salida de Gabriel Di Meglio en junio de 2025. Sin completar un año de gestión, decidió abandonar el cargo en desacuerdo con el traslado del sable.

En una carta abierta, la funcionaria calificó el fundamento del decreto como una “interpretación muy original” del proceso de donación del arma histórica. Además, agradeció al personal del museo y a los equipos con los que trabajó durante su gestión.

La reubicación del sable generó repercusiones debido a su relevancia simbólica dentro del museo. El decreto presidencial establece que la pieza deberá contar con una custodia reforzada, aunque no menciona aspectos vinculados a su curaduría técnica ni a la exhibición pública.

Tras conocerse la decisión, los herederos del sable presentaron una medida cautelar para frenar el traslado. Argumentaron que el objeto fue donado con la condición de permanecer exhibido y preservado en el Museo Histórico Nacional. También cuestionaron la medida al considerar que se trata de un “show político con el patrimonio” y señalaron la falta de fundamentos para justificar el cambio de sede.