En su reciente discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, el presidente Javier Milei generó controversia al vincular la homosexualidad con la pedofilia y el abuso sexual infantil. El mandatario citó el caso de dos estadounidenses homosexuales que fueron condenados a 100 años de prisión por abusar de sus hijos adoptivos, sugiriendo que "la ideología de género" podría considerarse abuso infantil. Esta afirmación fue ampliamente criticada por especialistas en el ámbito de la protección infantil, quienes desmintieron cualquier correlación entre la orientación sexual y la comisión de abusos sexuales.
Diversos informes de organizaciones internacionales, como Unicef, y expertos en abuso infantil, destacan que no existe evidencia científica que respalde la idea de que las personas homosexuales sean más propensas a cometer abusos sexuales. Según un informe de Unicef, la mayoría de los agresores sexuales son varones heterosexuales, con un perfil de personas socialmente adaptadas, como médicos, docentes, o líderes religiosos, que en su mayoría abusan de las víctimas dentro del entorno familiar y cercano.
La psiquiatra infantojuvenil Virginia Berlinerblau, experta en la investigación de abuso infantil y ex miembro del Cuerpo Médico Forense, explica que los prejuicios y estereotipos sobre las personas homosexuales son peligrosos, ya que desvían la atención del verdadero problema: los agresores sexuales suelen ser hombres heterosexuales que forman parte del círculo cercano de las víctimas. En este sentido, un análisis de los casos de abuso sexual registrado por la línea nacional 137 revela que el 36% de los abusos ocurren en el hogar y que los agresores son mayormente varones heterosexuales.

Por otro lado, la psicoanalista Sonia Almada, fundadora de la organización Aralma, que acompaña a víctimas de violencia sexual, subraya que los datos internacionales también desmienten cualquier vínculo entre la orientación sexual y la prevalencia del abuso infantil. En su informe "Rompamos el Silencio", Together for Girls, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que el 89% de los casos de abuso sexual infantil son perpetrados por varones heterosexuales, particularmente en el contexto familiar.
A su vez, estadísticas oficiales de la línea 137 reflejan que, en 2021, de los más de 4.300 casos de abuso reportados, menos del 0,1% fue cometido por agresores transgénero, lo que resalta aún más la falta de correlato entre la identidad de género o la orientación sexual y el comportamiento abusivo.
Para los especialistas, la afirmación de Milei refuerza estigmas y fomenta la discriminación hacia la comunidad LGBTQ+, ya vulnerada por altos niveles de violencia y discriminación. La información disponible, respaldada por datos científicos y estudios internacionales, muestra que la mayor parte de los abusos sexuales a menores ocurre en entornos de confianza, con agresores cercanos a las víctimas. Este fenómeno se ve claramente reflejado en los casos que los expertos han documentado a lo largo de los años.
Finalmente, la psicoanalista Almada subraya que las autoridades y organizaciones como Unicef, la OMS y la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes deben intervenir y desmentir públicamente este tipo de afirmaciones, con el fin de evitar que se sigan perpetuando mitos que desvían la atención del verdadero problema. Además, recalca que Argentina aún enfrenta grandes desafíos en cuanto a la prevención de abusos sexuales infantiles, como la falta de políticas públicas adecuadas, la carencia de capacitación de los profesionales que trabajan con infancias y la ausencia de una policía especializada en el tema.



