Ya hemos quedado en que el metabolismo es el proceso que lleva a cabo tu cuerpo para convertir los alimentos que consume en la energía que necesita. Es un proceso vital para todos los seres vivos, no solo para los humanos, la energía que nuestro cuerpo obtiene cuando nos alimentamos, y que consigue que seamos capaces, por ejemplo, de respirar o de hacer la digestión. Y como más de una ocasión habrás escuchado, está muy relacionado con el peso.
¿Por qué? Las diferencias en el metabolismo surgen, en su mayor parte, debido a las desigualdades en las cantidades de grasa en comparación con la masa magra en el cuerpo de una persona. En otras palabras, cuanta más masa magra tengas y menos grasa corporal, más eficientemente funcionará el metabolismo de tu cuerpo. Por eso habrás escuchado en multitud de ocasiones a algunas personas quejarse de que lo tienen "lento" o alegrarse de lo "rápido" que les funciona.
Pero, más allá de eso, ¿hay verdaderas posibilidades de acelerar el metabolismo para así poder adelgazar? Y, más importante, ¿existen alimentos que lo potencien? Aquí entra en juego Jillian Michael, entrenadora y creadora de la aplicación "My Fitness", que ha contestado en "Well + Good": "Las dos cosas que controlan predominantemente tu metabolismo son tu sistema endocrino y tu equilibrio hormonal", explica. "Por tanto, cuando comes algo que los perturba, tu metabolismo como es lógico se ve afectado", añade.
Estos alimentos se descomponen rápidamente y hacen que la insulina se dispare, por lo que son una mala idea si quieres adelgazar
Como habrás imaginado, el villano nutricional más potente al que se refiere la entrenadora es el azúcar, pero también ha dado explicaciones sobre otros alimentos que quizá te sorprendan más. Tú sigue leyendo para saber qué tienes que evitar si quieres que tu metabolismo funcione al máximo. Quizá te suponga un reto prescindir de ellos, pero merecerá la pena.
Azúcar (procesado)
No es tan sorprendente que Michaels nombre al azúcar como uno de los mayores culpables de un metabolismo lento. Tras saborear un postre aumentan los niveles de cortisol y la hormona de la insulina, en un esfuerzo por nivelar los picos de azúcar en la sangre, y esto puede conducir a una alteración metabólica si no se controla a largo plazo.La falta de fibra es otro problema, y como explica: "Todo aquello que consideramos azúcar y que es procesado (galletas, pasteles, tortitas, lo que sea) son descompuestas por nuestro cuerpo muy rápido. Los alimentos ricos en fibra, sin embargo, se digieren lentamente. Tu cuerpo lucha por descomponerlos y el metabolismo tiene mucho que ver en el proceso", cuenta.
