El calor del verano puede generar riesgos importantes para la salud, especialmente en adultos mayores. Por eso, PAMI brinda una serie de consejos prácticos para prevenir golpes de calor, deshidratación, quemaduras solares y enfermedades transmitidas por mosquitos.
Medidas generales para cuidarse:
Hidratarse con frecuencia, aunque no se tenga sed.
Permanecer en espacios ventilados y a la sombra.
Evitar comidas muy pesadas, con exceso de sal, grasa o azúcar.
Usar ropa liviana, holgada y de colores claros.
Aplicar protector solar cada dos horas y proteger cabeza, cuello y labios.

Golpe de calor: señales y cómo actuar
Síntomas leves: piel caliente, enrojecida, dolor de cabeza, mareo, calambres, sed intensa, sudoración excesiva, cansancio.
Qué hacer: hidratarse, buscar sombra o un lugar fresco, humedecer la piel con agua.
Síntomas graves: fiebre alta, confusión, desorientación o pérdida de conciencia.
Qué hacer: llamar a emergencias o dirigirse al centro de salud más cercano, retirar exceso de ropa y enfriar el cuerpo con agua, beber líquidos solo si la persona está consciente.
Hidratación y alimentación:
Beber agua varias veces al día.
Preferir frutas y verduras frescas.
Evitar alimentos en mal estado y mantenerlos refrigerados.
Usar siempre agua segura para beber y cocinar.
Cuidado de la piel y los ojos:
Aplicar protector solar con factor 30 o más y reaplicarlo cada 2 horas.
Proteger los ojos con anteojos con filtro UV y cuidado extra en piletas y playas.
Consultar al médico ante cambios en lunares, manchas o molestias oculares persistentes.
PAMI recuerda que estos hábitos simples pueden marcar la diferencia para que los adultos mayores disfruten del verano con seguridad y bienestar, y que los servicios de la obra social están disponibles para consultas o trámites desde casa a través de Mi PAMI.
