El cáncer de tiroides es la neoplasia endocrina más frecuente, aunque representa solo el 2% de todos los tumores malignos. A nivel mundial se diagnostican unos 230 mil casos por año y en Argentina alrededor de 4.100. Más del 80% de los diagnósticos corresponden a mujeres, con mayor incidencia entre los 40 y 50 años. En los hombres, en cambio, suele detectarse en etapas más avanzadas.
“El carcinoma papilar es el tipo más común, representa casi el 80% de los casos y suele presentarse entre los 20 y 60 años”, explicó la endocrinóloga Susana Belli (MN 44366), jefa de Endocrinología del Instituto Alexander Fleming. Otras variantes son el carcinoma folicular, el medular y el anaplásico, este último poco frecuente pero de evolución muy agresiva.

Síntomas y factores de riesgo
El signo más habitual es la aparición de un nódulo en el cuello que crece lentamente. También pueden presentarse cambios persistentes en la voz o dificultad para tragar o respirar, síntomas que requieren una consulta médica inmediata.
“El cáncer de tiroides no está vinculado a factores de riesgo tan claros como el tabaco o el alcohol”, señaló el oncólogo clínico Agustín Falco (MN 113572). Sin embargo, antecedentes familiares, haber recibido radioterapia en el cuello durante la infancia o padecer enfermedades tiroideas previas aumentan la probabilidad de desarrollarlo.
Según los especialistas, los estrógenos podrían explicar la mayor incidencia en mujeres, ya que favorecerían mutaciones en la glándula tiroidea, responsable de regular funciones vitales como el metabolismo, la presión arterial y la temperatura corporal.

Diagnóstico y tratamiento
Los avances en el diagnóstico por imágenes permitieron aumentar la detección de nódulos pequeños, aunque solo el 5% resultan malignos. La ecografía es el estudio de elección para evaluar la tiroides y, en casos sospechosos, se realiza una punción con aguja fina para confirmar el tipo celular.
“No existe un programa de screening poblacional, pero se recomienda el seguimiento ecográfico en personas con antecedentes familiares o expuestas a radiación en la infancia”, detalló la cirujana de cabeza y cuello Bárbara Berenstein (MN 125921).
En cuanto al tratamiento, la cirugía suele ser la primera opción. Dependiendo del diagnóstico, también se puede indicar yodo radiactivo o radioterapia.
Consejos para reducir riesgos
Aunque el cáncer de tiroides no puede prevenirse completamente, los especialistas recomiendan:
Mantener un consumo adecuado de yodo, presente en la sal de mesa enriquecida en Argentina.
Realizar controles periódicos en personas con factores de riesgo.
Consultar de inmediato ante la aparición de nódulos en el cuello, cambios en la voz o dificultades al tragar.
