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SALUD

Problemas de columna: cuáles son los más frecuentes y qué tratamientos existen

El dolor de espalda y las deformidades de la columna pueden prevenirse con ejercicios, corrección postural y control médico oportuno.

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La columna vertebral está diseñada para soportar el peso del cuerpo y permitir el movimiento, pero sus curvaturas naturales pueden convertirse en fuente de dolor y complicaciones cuando se acentúan, se deforman o pierden alineación. Este fenómeno afecta a millones de personas en todo el mundo y puede alterar significativamente la calidad de vida, según explica The Conversation. Comprender cómo surgen estas deformidades y qué medidas pueden tomarse es fundamental para mantener una espalda sana.

La columna está formada por 33 vértebras divididas en cinco segmentos: cervical (cuello), torácico (pecho), lumbar (abdomen), sacro (pelvis) y coxis (base). Aunque no es recta, presenta curvaturas hacia adelante y atrás que amortiguan el peso, protegen la médula espinal y facilitan el movimiento. Sin embargo, cuando estas curvas se alteran, los problemas pueden ir más allá del dolor, afectando la movilidad y la calidad de vida.

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Hipercifosis: la “joroba de viuda”

La hipercifosis es una de las deformidades más frecuentes y se caracteriza por la acentuación excesiva de la curvatura torácica. Sus principales causas son la osteoporosis, los cambios musculares y óseos por envejecimiento y la mala postura prolongada.

Afecta entre dos y cuatro veces más a las mujeres, y sus signos incluyen postura encorvada y hombros redondeados. En casos graves, puede dificultar la respiración y la deglución. El dolor y la rigidez suelen acompañar a la deformidad, ya que disminuye la movilidad vertebral y los nervios pueden quedar comprimidos.

 

Escoliosis: desviación lateral y rotación

La escoliosis es una curvatura lateral de la columna, que suele diagnosticarse en niños mayores de 10 años y adolescentes. Su causa principal es desconocida, aunque puede relacionarse con factores genéticos o afecciones neuromusculares.

Los síntomas incluyen asimetrías en hombros, omóplatos y caderas, que pueden pasar desapercibidos al inicio. La mayoría de los casos son leves y requieren solo seguimiento médico, pero en curvaturas avanzadas pueden aparecer dolor, problemas respiratorios y alteraciones visibles en la postura. El tratamiento incluye corsés o cirugía en casos graves, y los principales factores de riesgo son la edad, el sexo femenino y antecedentes familiares.

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Espondilolistesis y espondilitis anquilosante

La espondilolistesis ocurre cuando una vértebra se desliza hacia adelante sobre la que está debajo, principalmente en la zona lumbar. Puede deberse a desgaste por edad, malformaciones congénitas, lesiones deportivas o debilitamiento óseo por osteoporosis. Esta afección puede comprimir nervios cercanos, generando dolor lumbar, rigidez, hormigueo, debilidad o entumecimiento en piernas y glúteos. En casos severos puede derivar en dolor crónico, artritis espinal o problemas de control de esfínteres.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca la fusión progresiva de las vértebras, reduciendo la flexibilidad y generando una postura encorvada. Los síntomas más frecuentes son dolor y rigidez en la parte baja de la espalda y caderas, especialmente por la mañana o tras inactividad. Puede afectar otras articulaciones y, en casos graves, dificultar la respiración. Aunque no tiene cura, el tratamiento puede controlar los síntomas y ralentizar su avance.

 

Rectificación cervical: pérdida de la curvatura natural del cuello

La rectificación cervical implica la desaparición de la curvatura fisiológica del cuello, lo que afecta su función amortiguadora. Esta alteración puede deberse a traumatismos, posturas prolongadas frente a dispositivos, degeneración por edad o espasmos musculares.

Los síntomas incluyen dolor y rigidez cervical, dolores de cabeza, mareos, dolor irradiado hacia hombros y brazos, y hormigueo en extremidades superiores. El tratamiento puede combinar fisioterapia, ejercicios posturales, terapia manual y medicación según cada caso, sin siempre ser necesario forzar la corrección completa de la curva.

Prevención y tratamiento

El abordaje depende del tipo y gravedad de cada deformidad. En escoliosis leves, los corsés pueden corregir desviaciones en pacientes jóvenes, mientras que casos severos pueden requerir cirugía.

El fortalecimiento muscular y la corrección postural mediante ejercicio regular son medidas preventivas y terapéuticas eficaces. Mantener controlada la osteoporosis mediante dieta, medicación y entrenamiento de resistencia contribuye a reducir riesgos. Si existen compresiones nerviosas importantes, puede ser necesaria la intervención quirúrgica.

La prevención ocupa un lugar central en la salud de la columna: mantener buena postura, evitar encorvarse y fortalecer la musculatura de espalda y hombros ayuda a reducir el riesgo de deformidades. Consultar a un profesional ante dolor o molestias permite preservar la movilidad y asegurar una columna funcional a lo largo de la vida.

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