La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (HPV), incluida en el calendario nacional, es clave para prevenir el cáncer de cuello de útero, responsable del 99% de los casos de esta enfermedad. Sin embargo, la cobertura entre los adolescentes mendocinos se mantiene por debajo de lo recomendado.
Según datos recientes, en 2023 aproximadamente el 73% de las niñas de 11 años en Mendoza recibieron la primera dosis, mientras que en los varones la cifra cae a solo 5,3%, reflejando un retroceso significativo respecto a años anteriores. Esto significa que uno de cada cuatro adolescentes no accede a una vacuna fundamental para prevenir ciertos tipos de cáncer.
Especialistas advierten que la caída en la vacunación, acentuada tras la pandemia de Covid-19, debilita el sistema de protección colectiva, dejando a los jóvenes más expuestos a enfermedades prevenibles y abriendo la puerta a complicaciones futuras de salud pública.

La campaña nacional recomienda vacunar a personas entre 11 y 26 años, idealmente antes del inicio de la actividad sexual. No obstante, incluso quienes superan los 26 años y hayan estado en contacto con el virus pueden recibir la vacuna, ya que sigue ofreciendo protección frente a tipos de HPV vinculados al cáncer.
El HPV es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Se estima que 4 de cada 5 personas sexualmente activas la contraerán en algún momento. Aunque en la mayoría de los casos la infección desaparece por sí sola, puede persistir y derivar en distintos tipos de cáncer, como el de cuello de útero, ano, vagina y vulva.
No existe un tratamiento que elimine el virus, por lo que la prevención y la detección temprana son esenciales. La vacunación, los controles ginecológicos de rutina y la educación sexual integral son herramientas fundamentales para reducir riesgos. Si bien el uso de preservativos no ofrece protección completa contra el HPV, sigue siendo una medida recomendada frente a las infecciones de transmisión sexual.
