Cada 20 de noviembre, la Argentina conmemora el Día de la Soberanía Nacional, en memoria de la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845, cuando la Confederación Argentina enfrentó la invasión de una flota anglo-francesa que avanzó sobre el territorio en defensa de sus intereses comerciales.

En el marco de la Revolución Industrial, las potencias buscaban expandir sus mercaderías hacia nuevos mercados, especialmente en América. La intervención de Juan Manuel de Rosas en el conflicto interno de Uruguay, apoyando a Manuel Oribe, perjudicaba los intereses comerciales de Inglaterra y Francia, lo que derivó en el ataque a Buenos Aires y al control de los ríos.
La flota anglo-francesa, muy superior en recursos, se enfrentó a las fuerzas de la Confederación, comandadas por Guillermo Brown, Lucio Mansilla, Eduardo Mansilla y oficiales como Álvaro Alzogaray, Felipe Palacios y Juan Bautista Thorne, con el apoyo de tropas de Patricios, voluntarios y numerosos gauchos.

La Vuelta de Obligado se convirtió en un punto estratégico: allí el río Paraná se estrecha a 700 metros. Lucio Mansilla tendió una cadena de costa a costa sostenida por veinticuatro lanchones para frenar el avance enemigo. Mientras los invasores cortaban las cadenas, fueron atacados desde las baterías ubicadas en la ribera. Aunque la flota logró pasar, encontró resistencia constante de las poblaciones ribereñas y dificultades para comerciar, lo que debilitó su avance.
A pesar del bloqueo que continuó sobre Buenos Aires, la firme postura diplomática del gobierno permitió alcanzar acuerdos: primero con Francia en 1849 y luego con Inglaterra en 1850. Ambas potencias reconocieron finalmente la soberanía argentina sobre el río Paraná.
La jornada del 20 de noviembre recuerda este episodio como símbolo de defensa del territorio, la autonomía y la identidad nacional.
