La Virgen del Carmen de Cuyo fue declarada Generala del Ejército de los Andes por el General José de San Martín, quien le entregó su bastón de mando como símbolo de devoción y protección.

La devoción a la Virgen del Carmen, extendida en Europa y llegada a América en el siglo XVI, se consolidó en Mendoza hacia el siglo XVIII gracias a la donación de la imagen realizada por Pedro de Núñez. Tras la expulsión de los jesuitas en 1776, la imagen pasó al templo de San Francisco, desde donde protagonizó una de las jornadas más significativas de la historia patria.
En 1814, al organizar el Ejército de los Andes, San Martín encontró en la Virgen una figura de amparo para sus soldados, quienes ya llevaban su escapulario. El 5 de enero de 1817, en una solemne ceremonia, el Libertador le entregó el bastón de mando, la proclamó Generala y bendijo la Bandera de los Andes, en un acto acompañado por salvas de cañón, música militar y la emoción del pueblo mendocino.

Más tarde, tras los triunfos en la campaña libertadora, San Martín dejó definitivamente su bastón junto a una carta en la que reconoció la visible protección de la Virgen. Ambos objetos se conservan hasta hoy en el Camarín de la Virgen del Carmen, en el templo de San Francisco.
En 1911, la imagen fue coronada en una ceremonia que estableció el 8 de septiembre como su Fiesta Patronal en Mendoza. En 1950 fue declarada Patrona de la educación en sus tres niveles, y en 1982 se la nombró Patrona de la 8º Brigada de Montaña, ratificando su lugar central en la fe y en la historia cuyana.
