Un nuevo informe de la Casa del Encuentro reveló que el año pasado hubo una víctima fatal por violencia de género cada 33 horas en Argentina. Además, 260 hijos quedaron sin madre como consecuencia de estos crímenes.
El Informe Anual de Femicidios, Lesbicidios y Trans-travesticidios 2025, elaborado por el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, identificó un total de 262 víctimas fatales entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025. La mayoría fueron femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas (238 casos), junto con 1 lesbicidio, 3 trans/travesticidios y 20 femicidios vinculados de varones adultos y niños.

El estudio también destaca que los femicidios vinculados incluyen personas cercanas a la víctima asesinadas para castigarla o por intentar impedir el crimen, y que los hijos de las víctimas se convierten en víctimas colaterales de estas tragedias.
El informe subraya además que, pese a los años de difusión y campañas de concientización, solo el 27% de la población tiene un alto nivel de conciencia sobre la violencia de género, y que la mayoría de quienes reconocen la problemática son mujeres. Esto evidencia que la responsabilidad de visibilizar y denunciar sigue recayendo principalmente sobre quienes viven más directamente sus consecuencias.
Otros datos relevantes incluyen que el 55% de las mujeres reconoce haber vivido alguna situación de violencia, y que cuando se detallan casos concretos, el 87% identifica al menos una situación de violencia, aunque no siempre logran nombrarla o comprenderla como parte de una desigualdad estructural.
El informe, elaborado con apoyo de la Fundación Instituto Natura y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires, busca generar datos necesarios para diseñar políticas públicas, desarmar mitos y fortalecer la prevención, además de garantizar acompañamiento a quienes atraviesan situaciones de violencia.
Finalmente, los datos muestran que la violencia de género sigue ocurriendo mayoritariamente en el ámbito doméstico, y que aún existe una percepción extendida de que lo que pasa en la pareja “queda en la pareja”, lo que contribuye a mantener los casos ocultos.
