Un duelo en cancha neutral
El partido se jugó en la cancha de Racing, ubicada en Avellaneda, en el mismo predio donde hoy se levanta el Cilindro. La elección de un estadio neutral no fue casualidad: meses antes, un ciclón había destruido parte de las instalaciones de River en La Boca y Boca, que todavía no tenía estadio propio, hacía de local en el de Estudiantes de Palermo.

Los protagonistas
River se presentó con la camiseta tricolor a bastones verticales rojos, blancos y negros, utilizada hasta 1931. Boca, por su parte, vistió de azul oscuro completo.
El árbitro designado, Bergalli, nunca llegó al partido, por lo que debió ser reemplazado por Patricio “Paddy” McCarthy. El duelo, pactado para las 14.30, comenzó casi una hora más tarde.
El desarrollo del encuentro
River se impuso 2-1 con goles de Cándido García y Antonio Ameal Pereyra, mientras que Marcos Mayer descontó para el Xeneize. El encuentro estuvo cargado de incidentes: Boca jugó buena parte del partido con diez futbolistas tras la lesión de Garibaldi y River también terminó con un hombre menos por la expulsión de Ameal Pereyra.

Una tendencia inicial
Ese triunfo Millonario no fue aislado: Boca tuvo que esperar hasta 1918 para festejar por primera vez en un Superclásico oficial, cuando ganó 1-0 con gol de Juan Brichetto.
Antes de aquel partido de 1913, existieron dos antecedentes no oficiales: en 1908, con victoria de Boca 2-1 en un amistoso, y en 1912, en un encuentro inconcluso tras el retiro del equipo Xeneize.
El inicio de una historia eterna
Lo que comenzó como un duelo barrial en La Boca terminó convirtiéndose en el partido más importante del fútbol argentino y uno de los clásicos más apasionantes del mundo. A 112 años de aquel primer choque, el Superclásico sigue siendo mucho más que un partido: es identidad, tradición y pasión sin límites.
