Este 16 de junio se cumplen 70 años del brutal bombardeo a Plaza de Mayo, una de las páginas más oscuras y sangrientas de la historia argentina. Durante esa jornada de 1955, aviones de la Armada y la Fuerza Aérea Argentina descargaron bombas sobre la Casa Rosada y sus alrededores en un intento fallido de derrocar al entonces presidente Juan Domingo Perón.
El ataque dejó un saldo de más de 300 muertos —casi todos civiles— y alrededor de mil heridos. La plaza estaba llena de personas que transitaban el centro de la ciudad o que se habían acercado tras los rumores de un posible levantamiento militar. Los bombardeos no sólo causaron víctimas fatales, sino también una profunda conmoción social que marcó el comienzo de un clima de violencia política que estallaría meses después con el golpe de Estado de septiembre de ese mismo año.
Una mañana de terror en Buenos Aires
El operativo, impulsado por sectores de la Marina y respaldado por algunos grupos civiles y eclesiásticos opositores al peronismo, comenzó poco antes del mediodía. La idea de los insurrectos era eliminar a Perón y forzar una insurrección popular contra su gobierno. Sin embargo, el presidente no estaba en la Casa Rosada en ese momento, y los proyectiles cayeron sobre edificios públicos, calles y hasta un trolebús repleto de pasajeros.
Las imágenes de cuerpos esparcidos en la Plaza de Mayo y de humo cubriendo el centro porteño circularon por el mundo, dejando constancia del nivel de violencia desatado en pleno centro de la capital argentina.
Las consecuencias políticas y sociales
El fallido golpe abrió un ciclo de enfrentamientos cada vez más violentos entre peronistas y antiperonistas. Apenas tres meses después, en septiembre de 1955, un nuevo levantamiento militar —la autodenominada "Revolución Libertadora"— logró derrocar definitivamente a Perón, que partió al exilio.
El bombardeo de Plaza de Mayo es recordado no sólo por la magnitud de la tragedia humana, sino porque selló el inicio de décadas de inestabilidad política, proscripciones y persecuciones que marcaron la historia contemporánea del país.
La memoria de un ataque sin justicia
A 70 años de aquel suceso, aún persiste la ausencia de un juicio que responsabilice penalmente a los autores del ataque. Tampoco existe un resarcimiento oficial a las víctimas o a sus familiares. Sin embargo, en los últimos años, organizaciones de derechos humanos y sectores políticos han reclamado el reconocimiento institucional de la masacre como un crimen de lesa humanidad.
Cada aniversario del 16 de junio se renueva el recuerdo de una de las jornadas más trágicas vividas por Buenos Aires y se insiste en la necesidad de mantener viva la memoria para que hechos de esta naturaleza no vuelvan a repetirse.
