Hoy, 25 de noviembre, se cumplen cuatro años desde aquel fatídico día de 2020 en que el mundo perdió a Diego Armando Maradona. Su muerte, rodeada de tristeza y controversia, dejó un vacío inmenso en los corazones de los argentinos y en los millones de fanáticos que lo veneran como un ícono inmortal del fútbol. Desde entonces, su figura sigue siendo recordada, celebrada y discutida en cada rincón del planeta.
La última aparición pública de Maradona fue apenas 25 días antes de su fallecimiento, el día de su cumpleaños número 60, en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa imagen, marcada por su fragilidad física y emocional, impactó al mundo. Diego, quien alguna vez fue sinónimo de vitalidad y pasión, se mostraba visiblemente deteriorado. Fue una despedida simbólica que anticipaba un desenlace trágico.
En estos cuatro años sin Diego, el fútbol argentino ha vivido momentos gloriosos que él habría disfrutado intensamente: la conquista de la Copa América 2021 y el Mundial 2022, el liderazgo de Lionel Messi y el surgimiento de nuevas estrellas como Julián Álvarez y Enzo Fernández. Maradona, quien siempre fue un ferviente defensor de la Selección Argentina, habría estado orgulloso de este legado que él mismo ayudó a construir con su amor incondicional por la camiseta albiceleste.

En Nápoles, su segundo hogar, Diego sigue siendo una figura venerada. Los napolitanos continúan rindiendo tributo al hombre que les devolvió el orgullo y que transformó al Napoli en una potencia del fútbol italiano. El estadio San Paolo ahora lleva su nombre, y en cada rincón de la ciudad se alzan murales que perpetúan su memoria. Es el lugar donde Maradona no solo fue un jugador, sino un Dios para quienes lo idolatraron más allá del deporte.
Sin embargo, la tristeza y las preguntas sobre su muerte no se han disipado. La causa judicial por el fallecimiento de Maradona, que debía iniciar en octubre de 2024, se postergó hasta marzo de 2025. Ocho profesionales de la salud, incluidos médicos, enfermeros y psicólogos, están imputados por homicidio con dolo eventual. Se los acusa de negligencia en los cuidados que requería el astro en sus últimos días.
La autopsia reveló que Diego murió por un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”. La justicia busca determinar si el entorno médico fue responsable de no haber garantizado las condiciones adecuadas para preservar su vida. La espera por justicia continúa, mientras el recuerdo del “10” permanece imborrable en la memoria colectiva.
Maradona es más que una figura del fútbol: es un símbolo cultural, un mito que trasciende generaciones. A cuatro años de su partida, su legado sigue vivo, y su ausencia se siente como el eco de una historia que jamás dejará de inspirar.



