En la cuenta regresiva hacia las elecciones legislativas nacionales y provinciales, un estudio reciente de Reale Dalla Torre Consultores advierte señales de mayor incertidumbre económica y fatiga política entre los votantes.
El informe, realizado entre el 18 y el 21 de octubre sobre 3.586 casos en todo el país, señala que la mayoría de los argentinos percibe un deterioro en su situación económica personal, acompañado de una disminución en las expectativas respecto del futuro inmediato.
Clima social y percepción económica
Entre agosto y octubre se observó un aumento del pesimismo económico. La proporción de personas que calificaron su situación como “buena” o “pasable” descendió del 36,8% al 34,5%, mientras que las valoraciones negativas crecieron del 62,4% al 65,4%, el nivel más alto del año.
A nivel de expectativas, un 42% de los encuestados se mostró pesimista sobre la economía del próximo año, frente a un 33,9% de optimistas y un 24,1% que declaró no tener una opinión definida.
Este contexto de cautela se traduce también en el comportamiento electoral: un 72,6% aseguró que concurrirá a votar, un 19,1% expresó dudas y un 8,2% afirmó que no lo hará.

Participación electoral en riesgo
En el plano provincial, las proyecciones apuntan a una menor movilización ciudadana. La participación podría caer por debajo del 60%, una cifra inferior a los niveles registrados en los comicios anteriores (68% en 2023 y 75% en 2021).
El desgaste político, la falta de polarización y el desencanto con las principales fuerzas aparecen como factores centrales de esta tendencia. Analistas destacan que el debilitamiento del oficialismo nacional y la dispersión del voto opositor generan un clima de apatía electoral.
Un escenario fragmentado
El estudio también sugiere un panorama de “empate técnico” entre los principales espacios, sin una fuerza claramente predominante a nivel nacional.
Con 24 elecciones simultáneas en todo el país, el escenario político se presenta heterogéneo y sin tendencias definidas, marcado por la incertidumbre económica y el bajo nivel de confianza social.
