Se cumplen 20 años del robo al Banco Río de Acassuso, uno de los episodios policiales más impactantes de la historia argentina. No solo por el monto sustraído —entre 8 y 25 millones de dólares, además de joyas— sino por la sofisticación del plan, la ausencia de víctimas fatales y una fuga inédita que dejó en jaque a las fuerzas de seguridad.
El hecho ocurrió el viernes 13 de enero de 2006, en plena temporada de vacaciones, cuando la rutina de la sucursal ubicada en la intersección de Perú y avenida del Libertador se vio abruptamente interrumpida por una toma de rehenes que paralizó al país.
Rehenes, tensión y una escena que recordó a Ramallo
En el interior del banco había 23 personas, retenidas por una banda integrada por Alberto de la Torre, Mario Vitette Sellanes, Sebastián García Bolster, Julián Zalloechevarría y Fernando Araujo. Durante varias horas, la situación se desarrolló bajo un clima de incertidumbre y temor, amplificado por el recuerdo de la Masacre de Ramallo de 1999.
Mientras en el exterior se desplegaba un amplio operativo de la Policía bonaerense y el Grupo Halcón, dentro del banco se sucedían las negociaciones con el enigmático “hombre de traje gris”, pedidos de pizzas y maniobras destinadas a ganar tiempo.
El botín y el engaño perfecto
La estrategia fue clave. Mientras Vitette entretenía a los negociadores, el resto de la banda abrió 146 cajas de seguridad, asegurando un botín millonario. Cuando cerca de las 19 horas los efectivos ingresaron a la sucursal, el escenario fue desconcertante: los ladrones ya no estaban y los rehenes fueron liberados ilesos.
Las pericias revelaron lo impensado: la banda había escapado a través de un túnel subterráneo, cavado durante meses, que conectaba la bóveda con el desaguadero de Acassuso. Desde allí, huyeron en gomones y luego en una camioneta que los esperaba a pocas cuadras.

La traición que derrumbó el plan
Durante aproximadamente un mes, los integrantes del grupo llevaron una vida de lujos, convencidos de haber concretado el robo perfecto. Sin embargo, el golpe se desmoronó por una traición interna.
Alicia di Tulliole, esposa de Alberto de la Torre, exigió parte del dinero robado y, ante la negativa, decidió denunciar a la banda. Su testimonio permitió a la Policía identificar y detener a los responsables.
Condenas, reducciones y libertad
El juicio oral se realizó en 2010, cuatro años después del asalto. Las condenas fueron significativas, aunque luego reducidas:
- Fernando Araujo: condenado a 14 años, reducido a 9 años y 6 meses.
- Rubén Alberto de la Torre: 15 años, reducido a 12 años y 6 meses.
- Mario Vitette Sellanes: 21 años y 6 meses, deportado en 2013 y en libertad.
- Julián Zalloechevarría: 10 años, reducido a 8 años.
- Sebastián García Bolster: 9 años, reducido a 7 años.
Finalmente, ninguno cumplió la totalidad de su pena, y hoy todos los integrantes de la banda se encuentran en libertad, cerrando uno de los capítulos más llamativos del crimen argentino con un desenlace tan polémico como su ejecución.


