Michel Rolland, uno de los enólogos más influyentes del mundo y figura central en la transformación del Malbec argentino, falleció a los 78 años de un infarto en su departamento de Burdeos, Francia. Su muerte fue confirmada por Clos de los Siete, el proyecto vitivinícola que lideró en Vista Flores, Tunuyán, Mendoza, y que continuará bajo la gestión de su esposa Dany y sus hijas.
Nacido en Pomerol, Francia, Rolland se formó en una familia de viñateros y durante más de 40 años elaboró vinos en distintos países. Su relación con Argentina comenzó en Cafayate a fines de los años 80, tras ser convocado por Arnaldo Etchart, y luego se consolidó en Mendoza. Allí asesoró a más de 100 bodegas y apostó por el Malbec argentino, promoviendo la inversión francesa que dio origen a Clos de los Siete, con 600 hectáreas de viñedos y un blend emblemático de Malbec.
En su última visita a Mendoza, apenas diez días antes de su muerte, Rolland participó de la Fiesta de la Vendimia y reiteró su vínculo afectivo con el país: “Argentina es mi vida”, afirmó. Además de su labor en viñedos, fundó la consultora Eno Rolland y el restaurante Michel Rolland Grill & Wine en Puerto Madero, recomendado por la Guía Michelin.
Colegas y amigos destacaron su generosidad y su impacto en la vitivinicultura moderna. Según Clos de los Siete, su mirada “transformó la vitivinicultura en decenas de países, pero en Argentina tuvo un papel distinto: apostó, creyó y fue parte fundamental de una revolución que elevó al Malbec a nivel internacional”.
Además del vino, disfrutaba del golf, practicándolo en Mendoza con amigos y colegas. Rolland deja un legado que perdurará en cada copa de Malbec argentino y en la historia del vino mundial.
