El invierno representa un verdadero desafío para las plantas del hogar. Las bajas temperaturas, la humedad y la falta de ventilación favorecen la aparición de plagas y hongos, que muchas veces se intentan combatir con pesticidas. Sin embargo, existen alternativas naturales y caseras que son igual de efectivas y mucho más amigables con el ambiente y la salud.
Infusiones repelentes: una de las técnicas más sencillas y efectivas consiste en preparar infusiones de ajo, cebolla o jengibre. Una vez frías, se aplican con pulverizador sobre las hojas para repeler pulgones, cochinillas y hongos.

Limpieza regular de hojas: con un simple paño húmedo, se pueden retirar polvo y pequeños insectos. Este hábito no solo mejora la salud de la planta, sino que también previene nuevas infestaciones.
Riego controlado: en esta época, muchas plantas requieren menos agua. El exceso de humedad puede generar hongos y pudrir las raíces, por lo que conviene espaciar los riegos y comprobar que la tierra esté seca antes de volver a regar.

Ubicación adecuada: colocar las macetas cerca de fuentes de luz natural, como ventanas, pero lejos de corrientes de aire frío, es clave para evitar el estrés térmico.
Fertilizantes naturales: las cáscaras de banana y los posos de café no solo aportan nutrientes, sino que también funcionan como barrera natural contra insectos si se colocan sobre el sustrato.
Con estos simples cuidados, es posible mantener las plantas sanas y fuertes durante todo el invierno, sin recurrir a productos químicos. Una forma de cuidar el hogar y el planeta al mismo tiempo.
