TENSIÓN CAMBIARIA

Alerta en el BCRA: el Mundial 2026 presiona las reservas por el boom de viajes a México y EE.UU.

El inicio de la cita mundialista dispara la salida de divisas por turismo emisivo. Economistas advierten que la fuga de dólares se concentrará en el segundo semestre, el período estacionalmente más débil para el ingreso de divisas del agro.

El inicio del Mundial 2026, con su ceremonia inaugural en el Estadio Azteca de México, enciende las luces de alarma en los despachos oficiales. La expectativa por presenciar lo que se perfila como el último torneo de Lionel Messi, sumado a la cercanía geográfica y la afinidad con la plaza norteamericana, impulsó a una multitud de hinchas a viajar. Esta situación impactará de forma directa en el déficit de la cuenta servicios por turismo, un histórico dolor de cabeza para el BCRA en su informe del mercado de cambios.

El escenario económico actual incentiva la salida de argentinos. La estabilidad cambiaria, con un tipo de cambio minorista posicionado en $1.450 en el Banco Nación, consolida la percepción de un dólar favorable para el turismo emisivo. Las estadísticas oficiales ya reflejaban esta tendencia antes del evento: durante el primer trimestre del año se desembolsaron u$s 2.560 millones en turismo y compras al exterior, cifra que se sumó a una fuerte Formación de Activos Externos (FAE) por u$s 6.643 millones.

Analistas de la City porteña destacan que el impacto de la Copa del Mundo sobre la demanda de dólares es muy relevante debido a que genera un salto fuerte, concentrado y de corto plazo en pasajes, estadías y consumos con tarjetas de crédito. Los cálculos privados trazan un panorama complejo respecto a la sangría de reservas:

 

Tomando como referencia los parámetros del Mundial de Qatar, si asiste una base de 40.000 personas con un gasto promedio de entre u$s 4.000 y u$s 6.000 por individuo, la salida de divisas superará cómodamente los u$s 200 millones.

No obstante, proyecciones recientes del IERAL advierten que, por la facilidad de accesibilidad de las sedes actuales, podrían viajar al menos 10.000 personas más que a la última cita de Medio Oriente, elevando el impacto total a un rango de entre u$s 250 y u$s 300 millones (es decir, entre 250.000 y 300.000 miles de dólares).

El principal factor de riesgo radica en el timing. Al tratarse de un certamen que se disputa a mitad de año, el grueso de los vencimientos de las tarjetas impactará con fuerza durante el segundo semestre. Esta etapa del año es estacionalmente la más compleja para la autoridad monetaria, ya que coincide con el momento en que la oferta del agro disminuye drásticamente y el equilibrio del mercado cambiario se vuelve mucho más exigente.

A pesar de que el balance comercial de bienes se mantiene superavitario gracias a la contracción de las importaciones y al crecimiento de las exportaciones, y a que existe un colchón de oferta genuina por el endeudamiento privado y la liquidación de Obligaciones Negociables, el frente macroeconómico no está libre de peligros. Especialistas advierten que de cara al cierre de año los riesgos aumentan, motorizados por un dólar que luce barato y un esquema de carry trade que se vuelve cada vez más fino debido a la baja de tasas de interés. En este contexto, el Mundial se convierte en un factor crítico a monitorear que amenaza con desestabilizar la acumulación de reservas netas.