El dilema de los gobernadores: negociaciones con Milei para 2027 en medio de cuentas en rojo
A pesar de que las elecciones presidenciales de 2027 todavía lucen lejanas en el calendario, el mapa de coaliciones políticas ya comenzó a registrar fuertes movimientos en este ecuador del año. Diversos mandatarios provinciales evalúan de manera concreta la posibilidad de sellar una alianza con el Ejecutivo nacional. Sin embargo, la urgencia de la gestión diaria impone un freno a las ambiciones electorales: los distritos enfrentan un escenario crítico caracterizado por la caída de la recaudación subnacional y el fuerte impacto de la desaceleración económica.
El abanico de gobernadores que analizan la opción de mimetizarse con el oficialismo y "volverse violetas" de cara al próximo turno electoral incluye tanto a aliados históricos como a opositores moderados. En este pelotón se destacan figuras de Juntos por el Cambio y frentes provinciales de distritos clave como Entre Ríos, San Juan, Mendoza, Chubut y Santa Cruz. En contrapartida, los mandatarios de extracción peronista que colaboraron activamente en el Congreso —como Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán)— encuentran mayores resistencias para avanzar en un armado conjunto.
Dentro del grupo de los más cercanos a la Casa Rosada, la percepción sobre la marcha de la economía real muestra matices contrapuestos:
Entre Ríos: Bajo la conducción de Rogelio Frigerio, quien mantiene un aceitado vínculo con el ministro del Interior, Diego Santilli, el distrito no dudó en alinearse con el oficialismo en las legislativas previas. Desde su entorno aseguran que, tras un primer cuatrimestre recesivo, la coparticipación federal exhibió un salto importante en mayo traccionado por el impuesto a las Ganancias, mientras que la recaudación local se sostiene por el impacto positivo de la actividad agropecuaria en ingresos brutos.
San Juan: El gobernador Marcelo Orrego preserva una excelente sintonía con Karina Milei y mantiene conversaciones abiertas para confluir políticamente. Voces calificadas definen sus ingresos fiscales como estables y sin señales de alerta inmediata.
Mendoza: El mandatario Alfredo Cornejo ratifica una alianza total con los hermanos Milei, aunque desde su riñón admiten que el panorama financiero no es óptimo. "No es un buen año a nivel económico ni recaudatorio y es muy probable que siga igual", reconocen las fuentes, advirtiendo que la provincia "tiene espalda para aguantar", pero que el escenario podría tornarse conflictivo el año próximo si no hay un rebote definitivo.
Provincias en crisis y conflictividad salarial
El reverso de la moneda se observa en la Patagonia, donde el impacto de la macroeconomía deteriora rápidamente la paz social de los gobiernos locales. En Chubut, Ignacio "Nacho" Torres —líder del bloque Provincias Unidas— analiza sumarse formalmente a las huestes libertarias para el 2027, pero debe lidiar con un complejo frente interno. Pese a haber equilibrado las cuentas mediante colocaciones financieras en el mercado, el gobernador enfrenta duras negociaciones paritarias que derivaron en fuertes tensiones y protestas por parte de la policía provincial y el sector docente.
La situación más extrema la atraviesa Santa Cruz. El gobernador Claudio Vidal busca desesperadamente un canal de contención con el Poder Central —vía Diego Santilli y Luis Caputo— con el objetivo de sostener su gobernabilidad y explorar una convergencia electoral futura. No obstante, la realidad actual de la provincia es de parálisis absoluta: las paritarias se encuentran congeladas y el mandatario debió solicitar un endeudamiento de 600 millones de pesos en la Legislatura local.
La crisis santacruceña escaló a niveles inéditos con el autoacuartelamiento de la policía, paros docentes por tiempo indeterminado y protestas de la UOCRA. Para evitar un desborde institucional, el presidente Javier Milei dispuso el envío de fuerzas federales para suplantar las tareas de seguridad interna. El cuadro financiero de Vidal se agravó significativamente no solo por el desplome de los recursos propios, sino por el impacto negativo del retiro de YPF de las cuencas maduras, una transición corporativa que debilitó las regalías y tensionó la relación del gobernador con el poderoso gremio petrolero, actor clave para la estabilidad de la región.