La situación socioeconómica en el Gran Mendoza (Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú) reflejó un escenario cada vez más exigente para los hogares y el entramado productivo.
Un informe elaborado por la Federación Económica de Mendoza (FEM), presidida por Santiago Laugero, junto a la consultora Demokratia, dirigida por el analista Nicolás González Perejamo, reveló que la mayoría de los mendocinos debió modificar sus hábitos tanto de consumo como de generación de ingresos para sostener su nivel de vida.

Entre los datos más contundentes, el 76,34% de los encuestados aseguró que realiza changas o trabajos informales para poder llegar a fin de mes, mientras que el 65,12% indicó que necesita trabajar más horas en su empleo actual. A su vez, un 61,95% evalúa iniciar o ya inició un emprendimiento, evidenciando una fuerte tendencia hacia la búsqueda de ingresos alternativos.

El informe también mostró que el 42,93% de las personas tuvo que incorporar un trabajo adicional, mientras que un 32,93% optó por la reducción de gastos como estrategia principal. Este conjunto de indicadores refleja un contexto marcado por la presión económica y la necesidad de adaptación constante.

En paralelo, el estudio detectó un cambio significativo en los hábitos de consumo. Los negocios de cercanía se consolidan como el canal principal de compra en rubros como mobiliario, herramientas y materiales de construcción, lo que evidencia una preferencia por la accesibilidad y la inmediatez. Sin embargo, también crece con fuerza la participación de mayoristas y grandes comercios multirubro, impulsados por la búsqueda de precios más competitivos.

En el caso de la tecnología, se observó una mayor diversificación de canales, con un aumento en las compras online y la presencia de empresas líderes del rubro, aunque el factor precio sigue siendo determinante en la decisión final.
El relevamiento —realizado sobre 715 entrevistas presenciales en departamentos como Ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú— confirmó un cambio estructural en el comportamiento del consumidor, cada vez más orientado a optimizar recursos y sostener el poder adquisitivo.
Desde la FEM advirtieron que estos datos reflejan un clima económico complejo, donde amplios sectores de la población no solo enfrentan dificultades para cubrir sus gastos, sino que además deben desplegar múltiples estrategias para sostener su economía cotidiana.


