Un apagón masivo en España y Portugal dejó inmovilizados trenes, atrapó a ciudadanos en ascensores y paralizó servicios de telefonía móvil, en el mayor corte de suministro en Europa en las últimas dos décadas. El incidente reveló graves debilidades en la red eléctrica española y encendió el debate sobre la seguridad energética en plena transición hacia las energías renovables.
El colapso ocurrió el lunes, minutos después de las 12:30, cuando la frecuencia de la red eléctrica descendió de forma abrupta de 50 hercios a 49, según la consultora Aurora Energy Research. Este cambio forzó a muchas centrales a apagarse automáticamente por seguridad. Dado que Portugal depende del suministro español, también se vio arrastrado al corte.
Las primeras investigaciones apuntan a una pérdida repentina de generación eléctrica en el suroeste español, donde operan varias plantas solares. Aunque se barajan otras hipótesis, como fallos en el cableado, Red Eléctrica —operadora del sistema— descartó un ciberataque y explicó que no se pudo activar suficiente capacidad de generación adicional a tiempo.
La falta de "inercia" en el sistema eléctrico, es decir, la resistencia que ofrecen las grandes turbinas tradicionales frente a cambios abruptos, habría contribuido a la inestabilidad. Al momento del apagón, más del 55% del suministro eléctrico en España provenía de la energía solar, una proporción muy superior al promedio anual del 20%. Si bien se contaba con centrales nucleares y otras fuentes activas, no fue suficiente para contener el colapso, advirtió Adam Bell, de Stonehaven.

El incidente ha reactivado el debate sobre la resiliencia energética en Europa, en momentos en que la electricidad alimenta no sólo hogares y empresas, sino también coches eléctricos, bombas de calor y centros de datos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió recientemente que los ciberataques y el cambio climático son amenazas crecientes para los sistemas eléctricos modernos.
Algunos países ya implementan medidas preventivas. Reino Unido, por ejemplo, ha instalado volantes de inercia de 200 toneladas para estabilizar su red. Además, se promueve el uso de baterías y de interconexiones eléctricas con otros países. En ese sentido, España lleva tiempo reclamando una mejor conexión con Francia para asegurar el equilibrio del sistema.
El apagón ha generado dudas sobre la viabilidad de una transición energética acelerada. Aunque no se ha confirmado que las energías renovables hayan sido la causa directa, sectores críticos apuntan al modelo basado en solar y eólica. Desde Rumanía, el ministro de Energía Cristian Buoi sugirió revisar los objetivos europeos de eliminación del gas hacia 2050. En contraste, el comisario de Energía de la UE, Dan Jørgensen, reafirmó la necesidad de priorizar la seguridad energética, sin abandonar los compromisos con las energías limpias.
Para muchos expertos, la situación podría ser una oportunidad para acelerar inversiones en infraestructura eléctrica moderna, incorporar más energía de respaldo y reforzar los sistemas frente a futuros eventos. "Necesitamos redes seguras y fiables de cara al futuro", afirmó Javier Pamos Serrano, de Aurora.
Finalmente, además de las investigaciones locales, la Comisión Europea anticipó una investigación independiente con expertos de otro país miembro, con el objetivo de establecer recomendaciones que ayuden a evitar apagones similares en el futuro.
