El crecimiento de las apuestas online entre adolescentes encendió una señal de alarma. Lo que antes aparecía como una práctica aislada hoy se instaló con fuerza, impulsado por el acceso permanente a celulares y plataformas digitales. Bajo el lema “el casino en el bolsillo”, organizaciones lanzaron una campaña para advertir sobre este fenómeno.
Según datos de UNICEF, el 80% de los adolescentes ya tuvo contacto con apuestas digitales. En muchos casos, se trata de una actividad que ocurre sin control adulto, dentro de la casa o incluso en el ámbito escolar, lo que dificulta su detección temprana.

El problema no solo radica en la cantidad de jóvenes que participan, sino en la frecuencia. Más de un tercio apuesta de manera habitual o diaria, lo que marca un paso hacia conductas compulsivas. La edad de inicio, además, se ubica entre los 13 y 14 años, una etapa especialmente vulnerable.
Entre los principales motivos aparecen la curiosidad, el entretenimiento y la expectativa de ganar dinero rápido. Sin embargo, esa promesa suele derivar en consecuencias concretas: uno de cada ocho adolescentes ya contrajo deudas vinculadas al juego, muchas veces sin dimensionar el gasto por tratarse de dinero digital.
El impacto también se refleja en lo emocional. Una mayoría reconoce haber sufrido ansiedad o frustración tras apostar, con episodios que pueden alterar el comportamiento cotidiano. A esto se suma la fuerte presencia de publicidad en redes sociales, que normaliza la práctica a través de influencers y promociones constantes.
Frente a este escenario, especialistas advierten sobre la necesidad de mayor control, información y acompañamiento familiar. La campaña busca justamente abrir el debate y visibilizar un problema que avanza de forma silenciosa entre los más jóvenes.



