Irán atraviesa una de las jornadas más trágicas de los últimos tiempos tras los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel, que dejaron al menos 201 muertos y 747 heridos en diferentes puntos del país. Entre las víctimas fatales se contabilizan más de 40 menores de edad, según los reportes difundidos.
El episodio más grave se produjo en la provincia sureña de Hormozgán, donde una escuela primaria femenina fue alcanzada por tres misiles. El número de muertos en ese establecimiento ascendió a 153, mientras que otras 95 personas resultaron heridas, de acuerdo con la agencia Tasnim y el fiscal local Ebrahim Taheri.

El régimen iraní atribuyó el ataque a Estados Unidos, aunque ninguna de las dos naciones señaladas brindó precisiones sobre lo ocurrido. Medios estadounidenses indicaron que el Comando Central del Ejército (Centcom) estaba investigando los informes sobre el incidente, mientras que el Ejército israelí afirmó no tener conocimiento de operaciones de sus fuerzas en la zona mencionada.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, definió lo sucedido en Minab como un “acto bárbaro” y lo describió como “otra página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores”.
Los ataques conjuntos alcanzaron Teherán y otras ciudades como Tabriz, Qom, Isfahán, Kermanshah y Karaj. Posteriormente, Irán respondió con misiles y drones dirigidos contra bases israelíes y estadounidenses en la región.

En la capital iraní murieron el líder supremo Ali Jameneí, el secretario del Consejo de Defensa Ali Shamkhani y Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Tras el bombardeo en la escuela, equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja fueron movilizados hacia el lugar para asistir a las víctimas.


