A partir del anuncio sobre esta reestructuración, se puso en foco qué pasará con el pago del monotributo, hoy se conoció que el carácter de esta reforma es más administrativo que sustantivo al no modificarse las obligaciones tributarias de los contribuyentes. Pues lo que cambiaría es el organismo recaudador, es decir, su estructura, implicando una reducción significativa en la cantidad de personal y la dimensión de la antigua AFIP. En referencia a la carga tributaria sobre los contribuyentes, se señaló que "se deben abonar diversos conceptos: IVA, monotributo, ganancias, retenciones y más".

Además, se prevé reducir en más de un tercio los cargos públicos, aunque los detalles sobre su implementación se darán a conocer en el Boletín Oficial. Mientras tanto, reina la incertidumbre sobre el alcance preciso de esta reorganización de organismos de recaudación y control, en tanto aguardan definiciones regulatorias.
Si bien, la medida agilizaría trámites, habrá que evaluar su impacto real una vez en funcionamiento el nuevo engranaje recaudatorio. Se abre así un capítulo de cambios en la arquitectura tributaria nacional, con el foco puesto en que sea una gestión más ágil y descomplicada para el contribuyente.

Según los datos del propio Manuel Adorni, el 45% del personal de jerarquía, (no necesariamente cargos políticos) se elimina de dos maneras: o se jubila o los echan directamente. Los empleados administrativos de menor jerarquía, los que serían administrativos de agencia, se reducen en un 35%, más o menos. Para cerrar, vale matizar algunos aspectos vinculados a la situación salarial dentro de la extinta AFIP.

Queda por ver en detalle los concretos alcances de esta reorganización tributaria, Será clave el seguimiento de su implementación en los próximos meses.



