En plena temporada de verano, las autoridades sanitarias de Brasil emitieron una alerta por el incremento de casos de gastroenteritis registrados en hospitales del estado de Santa Catarina, una situación vinculada principalmente al consumo de agua no potable y a la mala calidad del agua de mar en varias zonas turísticas.
Según el último informe del Instituto Ambiental de Santa Catarina (IMA), solo 169 de los 260 puntos de playa monitoreados en el estado se encuentran aptos para el baño. En Florianópolis, uno de los destinos más elegidos por los turistas argentinos, se analizaron 88 sectores costeros y apenas 58 fueron considerados seguros.

El mapa interactivo del IMA, que se actualiza de manera diaria, advierte sobre una mayor presencia de la bacteria Escherichia coli en playas de Balneário Camboriú, Bombinhas, Bombas y en distintos sectores de Florianópolis. Ante este escenario, se recomienda extremar los cuidados y evitar el ingreso al mar en las áreas señalizadas como no aptas.
Las autoridades sanitarias indican que la calidad del agua suele deteriorarse especialmente luego de lluvias intensas, ya que el escurrimiento arrastra residuos, sedimentos y contaminantes desde calles y desagües pluviales hacia el mar. Estas condiciones favorecen la proliferación de bacterias y microorganismos que pueden afectar la salud.
Entre las enfermedades asociadas a la contaminación del agua se encuentran irritaciones en la piel, conjuntivitis e infecciones gastrointestinales. Los síntomas más frecuentes de la gastroenteritis incluyen diarrea, náuseas, vómitos, dolor o calambres abdominales y, en algunos casos, fiebre leve o escalofríos.
Brasil: recomendaciones para los viajeros
Ante el aumento de casos, se difundieron una serie de medidas preventivas para quienes viajen a las zonas costeras de Brasil:
Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, especialmente antes y después de ir al baño, manipular alimentos o cambiar pañales.
Utilizar únicamente agua segura, ya sea filtrada, tratada o hervida. Evitar el agua de la canilla y las bebidas con hielo de origen desconocido.
No beber directamente de latas o botellas sin limpiarlas previamente.
Evitar alimentos vencidos, en mal estado o con cambios de olor, color o sabor.
No consumir alimentos envasados con envases dañados o hinchados.
Evitar puestos de comida callejera.
No consumir alimentos crudos o poco cocidos, especialmente carnes, pescados, mariscos y huevos.
Consumir solo productos lácteos pasteurizados.
Mantener una correcta higiene y conservación de los alimentos, evitando la contaminación cruzada.
Evitar ensaladas, verduras crudas y frutas sin pelar. Las frutas deben ser peladas por quien las consume.
Desinfectar frutas y verduras antes de su consumo con soluciones adecuadas.
No trasladar alimentos perecederos sin refrigeración.
Evitar bañarse en playas señalizadas como contaminadas, ya que el agua recreativa en mal estado puede transmitir enfermedades gastrointestinales, respiratorias, cutáneas, auditivas y oculares.
