El programa Progresar, destinado a apoyar la continuidad educativa de jóvenes en situación vulnerable, atraviesa su momento más crítico desde su lanzamiento en 2014. Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, el número de beneficiarios cayó en 500 mil, mientras que el valor real de la beca se desplomó un 44%.

Un informe del Centro CEPA advierte que, pese a las metas oficiales, el presupuesto para 2025 prevé una nueva reducción del 18%, lo que sugiere más ajustes y sin señales de recuperación del poder adquisitivo. Hoy, para igualar el valor real de 2015, los estudiantes deberían recibir más de $127.000 mensuales, pero perciben apenas $35 mil.
La poda en asignaciones se da en un programa que ofrece tres líneas de becas (Obligatorio, Superior y Trabajo), y que alguna vez alcanzó a más de dos millones de jóvenes. El ajuste fiscal se tradujo en una fuerte caída del gasto educativo con impacto directo sobre la inclusión y la permanencia escolar.



