BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo y considerada el “el miedo de las automotrices tradicionales”, está en la recta final de su desembarco en la Argentina. La compañía china avanza en la conformación de su red comercial y planea inaugurar, durante este trimestre, al menos 10 locales exclusivos, sin compartir espacio ni marquesina con otras marcas.
El plan contempla 7000 unidades vendidas en 2025, en una primera etapa de operaciones. Los modelos iniciales serán el Dolphin Mini (hatchback eléctrico), el Dolphin (versión más grande) y el Song Pro (SUV híbrido enchufable). En Brasil, estos vehículos se comercializan en un rango de entre u$s 20.000 y u$s 31.300, aunque los precios para el mercado local todavía no fueron confirmados.

La planta de BYD en Brasil, inaugurada en julio en Camacarí (Bahía), será determinante para el futuro regional: cuenta con una capacidad inicial de 150.000 autos al año, con posibilidad de duplicarla a 300.000, tras una inversión de u$s 1000 millones y la generación de hasta 20.000 empleos.
Fundada en 1995 por Wang Chuanfu, la empresa alcanzó en 2024 una facturación récord de u$s 107.200 millones, con 4,7 millones de vehículos vendidos a nivel global, superando a Tesla y posicionándose entre los 10 mayores fabricantes de autos del mundo. Su principal accionista es Berkshire Hathaway, la firma de inversión de Warren Buffett.

En la Argentina, las operaciones estarán bajo la nueva filial BYD Auto Argentina. Si bien por ahora se enfocará en la importación, no se descarta que, en el mediano o largo plazo, la marca avance con un pie industrial local, en línea con la estrategia que ya concretó en Brasil.
La llegada de BYD no solo promete transformar el mercado de autos eléctricos en el país, sino también reconfigurar el tablero automotor regional. La visita a Buenos Aires de Wang Chuanfu, fundador de la compañía, sería la señal definitiva de que el nuevo jugador global ya pisa fuerte en la Argentina.
