La incorporación de 150 colectivos a GNC fabricados en China que comenzarán a circular en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano marca un nuevo capítulo en la expansión del gigante asiático en sectores estratégicos de la economía argentina. La inversión, realizada por el grupo Metropol, incluye unidades producidas por la firma King Long, de Xiamen, con un costo entre 20% y 30% más bajo que las opciones locales y una velocidad de fabricación difícil de igualar.
Según explicó Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina del Transporte Automotor, China produce 150 mil unidades al año y exporta a 150 países, un volumen imposible de replicar en la industria regional. “No sólo son más baratos: la capacidad de producción es incomparable”, detallaron fuentes del sector, que agregaron que los 150 colectivos se fabricaron en apenas 16 días hábiles, con plantas que producen hasta 70 unidades por día.
Un impacto directo en la industria local
La entrada masiva de colectivos chinos afecta de lleno a las fábricas históricas de carrocerías y chasis como Mercedes Benz, Scania e Iveco, que ven cómo el mercado se abre a proveedores externos con ventajas de escala, precio y disponibilidad inmediata.
El debate sobre el recambio tecnológico también se acelera: mientras a nivel global se consolida la movilidad eléctrica, en Argentina avanza la alternativa del GNC por la disponibilidad del recurso. La Ciudad aplica incentivos que elevan un 30% la tarifa técnica para unidades limpias, lo que podría favorecer nuevas compras importadas, especialmente considerando que desde 2027 no podrán incorporarse más vehículos diésel.

Nuevas licitaciones y cambios en la competencia
El caso de Paraná, Entre Ríos, anticipa una tendencia: la licitación del transporte público fue ganada por una empresa vinculada a la familia Zbikoski, que incorporará una flota a gas que representará el 20% de los vehículos. En los próximos años, ciudades grandes y medianas podrían replicar este tipo de adquisiciones.
En el rubro de micros de larga distancia, la diferencia de precios es aún mayor. Un vehículo que cuesta u$s 500.000 en Argentina puede conseguirse en países de la región por hasta la mitad, lo que lleva a empresas a buscar opciones fuera del Mercosur ante la presión de costos.
Un fenómeno que excede al transporte
La llegada de colectivos se suma a otras importaciones chinas que crecen en sectores clave: desde estructuras metálicas para galpones hasta viviendas modulares “listas para montar”. La estrategia combina bienes de capital a bajo costo y productos terminados que desplazan a industrias locales, con empresas que pasan de fabricar a convertirse en distribuidoras de artículos made in China.
El capítulo tecnológico: Temu, Alibaba y Mercado Libre
El avance chino también se siente en el comercio electrónico. En una reciente aparición pública, Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, afirmó que la plataforma compite con Temu sin necesidad de protección regulatoria. El 15% de los productos vendidos en México, señaló, proviene de proveedores chinos mediante operaciones de su propia empresa en Asia.
La firma argentina mantiene además negociaciones para profundizar su alianza con Alibaba, con el desarrollo de un centro de distribución conjunto en Asia que optimizará el flujo de importaciones hacia la región.
Un escenario de alta competencia
La irrupción de China, con precios más bajos, procesos ultrarrápidos y capacidad de abastecer grandes volúmenes, reconfigura el mapa industrial argentino. El desafío ahora es la estrategia de adaptación que puedan trazar los fabricantes locales y brasileños ante un mercado que cambia aceleradamente, presionado por costos, tecnología y nuevas reglas de competencia global.
