Un grupo de investigadores del CONICET Mendoza logró demostrar que dos galaxias próximas a la Vía Láctea están vinculadas entre sí por fuerzas gravitacionales, descartando la idea de que evolucionan de manera independiente. El estudio, liderado por el astrónomo Andrés Piatti, abre una nueva mirada sobre el comportamiento de estos sistemas.
El análisis se centró en las Nubes de Magallanes, donde detectaron señales concretas de interacción entre la Nube Mayor y la Nube Menor. Estas evidencias se reflejan en distorsiones en la trayectoria de sus estrellas, un indicio claro de que ambas galaxias se influyen mutuamente.

Para comprobarlo, el equipo examinó el movimiento estelar en detalle y lo contrastó con simulaciones donde no existía influencia externa. Al comparar ambos escenarios, identificaron diferencias que confirmaron que la dinámica observada solo puede explicarse por la interacción entre las galaxias.
Las observaciones se realizaron con instrumental de alta precisión en el Observatorio Gemini, lo que permitió obtener datos más finos. A partir de estos resultados, los especialistas concluyeron que las Nubes de Magallanes y la Vía Láctea integran un sistema conectado, ideal para estudiar procesos de evolución galáctica.
Este tipo de fenómenos evidencia que el universo no es estático. Por el contrario, las galaxias están en permanente transformación, y sus interacciones pueden desencadenar procesos como la creación de nuevas estrellas o cambios estructurales a gran escala. El avance también resalta el aporte de la ciencia local, ya que posiciona a Mendoza y al país dentro del desarrollo internacional en astronomía, con investigaciones que ayudan a explicar cómo se originan y evolucionan las galaxias.



