El precio de los combustibles en Argentina enfrenta tensión por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Mientras YPF asegura que no aplicará aumentos inmediatos, otras petroleras advierten que no podrán sostener los valores actuales si la situación internacional se prolonga. Esto deja al Gobierno ante la decisión de intervenir en el mercado o permitir incrementos mensuales para ajustar los precios a la volatilidad global.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que la compañía aplica una estrategia de micropricing, ajustando los precios de manera gradual para atenuar los picos de aumento y brindar mayor previsibilidad a los consumidores. Según la empresa, esta política busca estabilidad en lugar de favorecer la especulación de corto plazo.

Impacto del conflicto internacional
El precio del petróleo Brent superó los 118 dólares por barril, impulsado por la expansión del conflicto a productores clave como Arabia Saudita y Qatar. Esto generó presión alcista sobre los combustibles locales, que ya registraron un aumento promedio del 7% en los primeros días de marzo.
A pesar de los ajustes, las refinadoras trabajan con márgenes negativos. El crudo se compra a valores internacionales cercanos a 90 dólares por barril, pero se vende en el mercado local a un equivalente de 70 dólares, lo que genera pérdidas operativas significativas.
El desfase entre precios locales e internacionales se profundizó: mientras el Brent acumula un aumento del 67% en lo que va del año, los combustibles en Argentina solo subieron un 9,6%, evidenciando un retraso tarifario frente a la crisis energética global.
Tras los últimos ajustes, los precios en la Ciudad de Buenos Aires alcanzan:
Nafta súper: $1717 por litro
Gasoil: $1768 por litro
La situación mantiene al sector en alerta y pone en debate la intervención del Gobierno para contener los precios frente a la presión internacional. Mientras tanto, los consumidores siguen de cerca las decisiones de las petroleras y la evolución del conflicto global.
