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ALIMENTACIÓN

Comer picante: cómo reacciona el organismo y qué dice la ciencia

La capsaicina activa respuestas como ardor y sudoración al engañar al cerebro con una sensación de calor. Los efectos dependen de la cantidad, la tolerancia individual y la frecuencia de consumo, y aún se investigan sus posibles beneficios para la salud.

salsa picante

El consumo de alimentos picantes genera reacciones inmediatas en el organismo que van desde una leve sensación de ardor hasta respuestas físicas más intensas. El calor en la boca, la sudoración y el enrojecimiento de la piel son algunas de las manifestaciones más comunes. Lejos de ser casuales, estas sensaciones tienen una explicación biológica bien documentada por la ciencia.

El principal responsable es la capsaicina, un compuesto presente en los chiles y condimentos picantes. Esta sustancia activa receptores nerviosos que normalmente responden al calor físico. Al estimularlos, el cerebro interpreta que el cuerpo está expuesto a una alta temperatura y pone en marcha mecanismos para regularla, como la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo en la piel.

Más allá de la experiencia sensorial, el picante despierta interés científico por su posible impacto en la salud. Los efectos varían según la cantidad consumida, la frecuencia y la tolerancia individual, lo que explica por qué no todas las personas reaccionan de la misma manera.

salsa picante
salsa picante

Qué ocurre en el organismo al comer picante

Uno de los efectos más conocidos es la sudoración, que funciona como una respuesta natural para disipar el “calor” que el cerebro cree detectar. En muchas personas, esta reacción viene acompañada de una sensación momentánea de bienestar una vez que el ardor disminuye.

En el plano digestivo, el consumo moderado suele ser bien tolerado por quienes no presentan problemas gástricos. Sin embargo, en algunas personas puede provocar acidez, dolor abdominal o diarrea, especialmente si existen afecciones previas como gastritis o inflamación del revestimiento del estómago.

La ciencia también analizó posibles beneficios asociados al consumo de picante. Algunos estudios sugieren que la capsaicina podría estimular el metabolismo y aumentar levemente el gasto energético diario. Otras investigaciones observaron una relación entre el consumo habitual de chiles y una menor acumulación de calcio en las arterias coronarias, lo que podría tener un efecto protector cardiovascular.

Sin embargo, los especialistas aclaran que los resultados aún no son concluyentes. No está demostrado que comer picante reduzca de manera sostenida el riesgo de obesidad o de enfermedades cardíacas. Tampoco existe consenso sobre su relación con el cáncer: mientras algunos trabajos encontraron asociaciones con ciertos tumores, otros no hallaron vínculos significativos.

Estudios poblacionales también señalaron una menor tasa de mortalidad en personas que consumen alimentos picantes varias veces por semana. Los investigadores creen que este posible beneficio podría estar relacionado con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, aunque se necesitan más investigaciones para confirmarlo.

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