El comercio chileno tomó la decisión de abrir durante el Viernes Santo, una jornada que en otros años se mostró feriado irrenunciable. La medida permitió un importante flujo de ventas, en gran parte impulsado por el turismo de compras provenientes de Argentina.
Las principales cámaras empresariales del país trasandino coincidieron en que la apertura favoreció al sector comercial y turístico. En esta oportunidad, la habilitación del comercio durante el feriado se tradujo en un notable movimiento económico, con alto tránsito en zonas comerciales y gastronómicas.

Desde las entidades que representan al comercio, la gastronomía y el turismo chileno, señalaron que la apertura no solo permitió reactivar la actividad en un día normalmente inactivo, sino que también benefició especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que pudieron capitalizar la llegada masiva de consumidores extranjeros.
Entre jueves y domingo se estima que más de 140 mil argentinos cruzaron la cordillera para realizar compras, siendo los outlets, supermercados y tiendas de electrónica los puntos más visitados. Solo desde Mendoza se movilizaron más de 20.000 personas, en busca de precios más convenientes que los que hoy se encuentran en el mercado argentino.

El comportamiento del consumidor argentino continuó concentrándose en productos como indumentaria deportiva y tecnología, con un gasto promedio que rondó entre los 500 y 600 dólares por persona, lo que en Argentina representaría el doble del costo.
La jornada dejó en evidencia la relevancia del turismo de compras para la economía chilena, especialmente en contextos de diferencia cambiaria favorable para los visitantes argentinos. Las proyecciones para los próximos fines de semanas largas ya anticipan un nuevo repunte en el sector comercial del país vecino.


