La Agencia de Recaudación y Control Aduanero ratificó que la recategorización del monotributo es un trámite semestral obligatorio, que debe reflejar exclusivamente la facturación real de cada contribuyente.
El organismo aclaró que los movimientos de dinero de carácter personal —como préstamos, regalos, propinas o transferencias entre cuentas propias— no se incluyen en el cálculo para determinar un cambio de categoría.
Cómo funciona la recategorización
El foco de control está en la diferencia entre los cobros electrónicos recibidos y el monto total de las facturas emitidas por el contribuyente. En caso de detectar inconsistencias, ARCA otorgará 15 días hábiles para presentar pruebas y justificar los ingresos antes de aplicar cualquier sanción o recategorización de oficio.

El proceso mantiene su carácter semestral y estandarizado: los contribuyentes deben actualizar voluntariamente su categoría según la facturación real. Si no lo hacen, ARCA puede realizar la recategorización de oficio, siempre basándose únicamente en información fiscal oficial, sin incluir movimientos personales.
Contexto y digitalización
En un escenario de creciente digitalización de la economía, donde el uso de billeteras virtuales y transferencias bancarias es habitual, el organismo buscó trazar una línea clara entre la actividad comercial legítima y los movimientos financieros de carácter personal.
Esta distinción permite evitar que los contribuyentes sean penalizados por fondos que no corresponden a ventas o prestación de servicios. La diferencia entre facturación real y flujo de fondos personales es el eje central de la nueva directiva de ARCA.
De esta manera, los monotributistas pueden operar con transferencias electrónicas y pagos entre cuentas propias sin que estas influyan en la actualización de su categoría, siempre que reflejen correctamente su actividad económica declarada.
