Una reciente reforma impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni en Italia ha generado gran preocupación entre los argentinos que aspiraban a obtener la ciudadanía italiana. Esta modificación a los requisitos para acceder a la ciudadanía por descendencia podría entrar en vigor si el Parlamento italiano lo aprueba en los próximos 60 días.
Hasta ahora, bajo la legislación vigente, los descendientes de italianos de hasta cuarta generación podían acceder a la ciudadanía italiana a través del principio de ius sanguinis (derecho de sangre). Sin embargo, con la nueva normativa, solo los descendientes de primera o segunda generación podrán solicitar la ciudadanía de manera directa.

De acuerdo con la abogada especialista Mónica Restanio, para poder obtener la ciudadanía italiana bajo las nuevas reglas, los solicitantes deben demostrar que uno de sus abuelos nació en Italia o que al menos uno de sus padres residió en Italia por un período mínimo de dos años.
“Este decreto, que tiene que pasar por el Parlamento, busca limitar el acceso a la ciudadanía a los descendientes más cercanos a los italianos, lo que afectará a millones de personas, especialmente en países con una fuerte comunidad de italianos como Argentina", explicó Restanio.
La medida podría dejar fuera a aquellos descendientes de tercera o cuarta generación, quienes hasta ahora podían acceder a la ciudadanía italiana si podían probar que un antepasado italiano había nacido después del 17 de marzo de 1861. Esta reforma ha generado gran incertidumbre en la comunidad ítalo-argentina, que representa una de las más grandes del mundo, con alrededor de 15 millones de descendientes en Argentina.

Los nuevos trámites para obtener la ciudadanía italiana ya no podrán realizarse a través de los consulados italianos en el exterior, sino que deberán ser gestionados directamente por la Farnesina, la Cancillería italiana. Además, la reforma ha generado inquietud por la posibilidad de presentar demandas contra esta medida, en caso de que afecte injustamente a aquellos que no cumplen con los nuevos requisitos.
Este cambio podría tener efectos importantes no solo en la comunidad argentina, sino en la relación histórica entre Italia y América Latina, ya que Argentina ha sido uno de los países que más inmigrantes italianos acogió durante el siglo XX.
El decreto, que fue aprobado por el gobierno italiano, todavía necesita la ratificación del Parlamento en los próximos dos meses para entrar en vigor de manera definitiva. En caso de no ser aprobado, las reglas anteriores se mantendrán.



