La crecida del Zanjón de los Ciruelos, provocada por las intensas lluvias registradas en el Gran Mendoza, derivó este martes en un episodio trágico que mantiene en vilo a vecinos y autoridades. Una mujer brasileña de 50 años, aproximadamente, identificada como Rita, fue arrastrada por la corriente luego de que el caudal aumentara de manera abrupta en cuestión de minutos.
El hecho ocurrió alrededor de las 14.30, en las inmediaciones de Houssay y Alpatacal, cuando un llamado al 911 alertó sobre una persona que estaba siendo llevada por el agua. Para ese momento, varios vecinos del lugar ya habían advertido la situación y realizaban intentos desesperados por auxiliarla, sin lograrlo debido a la fuerza del caudal.
Quién era la mujer arrastrada por el agua y desaparecida
Según confirmaron fuentes oficiales, la víctima era una mujer oriunda de Brasil que se encontraba en situación de calle y vivía desde hacía más de un año debajo de un puente del zanjón, a la altura de Paso de los Andes. En ese lugar había armado un refugio precario con mantas, plásticos y telas, donde resguardaba sus pocas pertenencias.
Vecinos de la zona señalaron que Rita realizaba changas, barría veredas, lavaba autos y hacía tareas de limpieza a cambio de dinero o comida. Era una presencia conocida en el barrio y mantenía buen trato con comerciantes y frentistas, quienes en ocasiones le brindaron ayuda, incluso durante un cuadro grave de neumonía que atravesó en invierno.
Tras la crecida, el agua arrasó con todo. Solo quedaron algunos objetos aislados que estaban en sectores elevados del cauce.

Operativo de búsqueda
El operativo de búsqueda, del que participan Bomberos, Policía de Mendoza y personal especializado, fue suspendido durante la noche del martes debido a las condiciones de seguridad en el cauce. Las tareas se reanudaron este miércoles 31 con las primeras horas de luz, con un despliegue que se extiende a distintos tramos del zanjón y hacia el Cacique Guaymallén, donde continúa el recorrido de la corriente.
Especialistas advirtieron que es poco probable encontrar a Rita con vida. La corriente bajó con gran cantidad de sedimentos y piedras, lo que podría dificultar localizarla, incluso podría quedar enterrada en el lecho del zanjón.
Una crecida súbita y sin margen de reacción
Testigos coincidieron en que el aumento del agua fue repentino y violento. En pocos instantes, la corriente comenzó a arrastrar colchones, maderas, tachos y pertenencias, junto con la mujer, que era vista pidiendo ayuda mientras intentaba mantenerse a flote. A pesar de los intentos por arrojarle sogas y elementos de sujeción, la velocidad del agua impidió cualquier maniobra efectiva.


