En un juicio abreviado, se resolvió este viernes la causa por el femicidio de Flora Inés Moyano (60), cuyo cuerpo fue hallado el año pasado en un baldío de Las Heras. El acusado era su pareja, quien en esta jornada confesó el hecho y fue condenado a prisión perpetua.
Se trata de Walter Jesús Amador Molina (61), quien en el Polo Judicial recibió la pena máxima, dictada por la jueza Érica Sánchez. Previo a la sentencia la Fiscalía de Homicidios y la defensa ya habían acordado concluir el expediente.
De esta manera este hombre recibe su segunda condena en los últimos años, ya que al momento del asesinato cumplía una pena por abusar sexualmente a su hija. Pese a esto, gozaba de salidas transitorias desde la Colonia Penal de Gustavo André.
Así fue como entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio de 2025 se reunió con Flora, con quien tenía una relación. La investigación comenzó cuando las hijas de la mujer denunciaron su desaparición, luego de pasar varias horas sin tener noticias de ella.

Con la Policía ya buscándola, un transeúnte encontró su cadáver en un descampado de la calle Junín, de Las Heras. Había sido golpeada y asfixiada.
Rápidamente se sospechó de Molina por algunos testimonios recabados. La prueba que lo incriminó fue la geolocalización que llevaba con un GPS, dispositivo utilizado para monitorearlo en las salidas transitorias.
El recorrido marcó que estuvo en la escena del crimen y luego se trasladó al complejo penal. Por entonces fue imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, con condena única de perpetua.


