El aumento sostenido de la miopía en niños y adolescentes encendió las alarmas en la comunidad médica en el inicio del ciclo lectivo. Según advirtieron desde el Hospital de Clínicas José de San Martín, actualmente uno de cada tres chicos en grandes ciudades es miope y la proyección global indica que la prevalencia podría rozar el 40% en 2050.
Especialistas de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil señalaron que la condición es hoy una de las principales causas de discapacidad visual prevenible. La genética influye —sobre todo cuando uno o ambos padres son miopes—, pero también pesan factores ambientales como el exceso de actividades de visión cercana y la escasa exposición a la luz natural.

El uso prolongado de celulares, tablets y computadoras aparece como uno de los principales riesgos. Para reducir el impacto, recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos de pantalla, descansar 20 segundos mirando a lo lejos. Además, aconsejan al menos dos horas diarias al aire libre, una medida que demostró retrasar la aparición y progresión de la miopía.
Los oftalmólogos insisten en la importancia de realizar controles anuales durante la etapa escolar y reforzar el seguimiento si ya existe diagnóstico. Detectar el problema a tiempo y aplicar tratamientos adecuados —como lentes especiales o medicación específica bajo supervisión médica— resulta clave para evitar complicaciones futuras como desprendimiento de retina o glaucoma.



