Un informe reciente del Banco Central reveló que en marzo la deuda de los argentinos con las tarjetas de crédito aumentó un 2,9%, alcanzando su punto más alto en tres años. En paralelo, la morosidad en préstamos personales superó el 4%, el registro más alto en nueve meses. La irregularidad del crédito al sector privado ya acumula cuatro meses consecutivos en alza, reflejando un escenario económico cada vez más frágil para los hogares.

Según datos del IETSE, el 58% de la deuda con tarjeta se destina a la compra de alimentos, un indicador claro de la pérdida de poder adquisitivo. En lo que va del año, el 15% de los hogares contrajo nuevas deudas, y más de la mitad tiene entre dos y tres obligaciones financieras activas.
Además, el 56% de las familias destina entre el 40% y el 60% de sus ingresos al pago de deudas, lo que evidencia un proceso de sobreendeudamiento estructural.



