A siete meses del crimen de Mariana Domínguez, la joven que murió al recibir un disparo en la cabeza de una bala perdida en su casa de Godoy Cruz, investigadores llevaron a cabo la reconstrucción del hecho. Este lunes, realizaron una planimetría para determinar el recorrido del proyectil que la impactó y así lograr avances en una investigación estancada.
El trabajo se realizó en el domicilio ubicado en la calle Picheuta al 800, en Villa Hipódromo, donde la joven celebraba la Navidad en el patio de su casa cuando cayó desplomada al suelo. Luego, se supo que había sido alcanzada por una bala. Estuvieron presentes el fiscal del caso, Gustavo Pirrello, la abogada de la familia de la víctima, María Elena Quintero, y los padres de Mariana, Inés María Del Carmen Quispe y Marcelo Domínguez.
Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. “Lo que vimos no tiene nada que ver con lo que informó el Cuerpo Médico Forense. No coincide nada, ni la ubicación de la víctima, ni el recorrido de la bala, ni donde impactó. Está todo mal”, afirmó Quintero.
En ese sentido, lo que establecieron los peritos que participaron del procedimiento no coincide con lo informado con el Cuerpo Médico Forense. Además, la querella denunció algunos errores en la investigación: Nunca se pidieron las cámaras de seguridad de la zona. Por lo que solicitará nuevas pruebas e informes con el objetivo de cotejar lo que surgió de la reconstrucción con los datos ya incorporados al expediente que lidera el fiscal Pirrello.

Cómo fue el homicidio en Godoy Cruz
El homicidio de Mariana Domínguez ocurrió a la 1.50 del 25 de diciembre de 2023, cuando la joven estaba festejando Navidad con sus allegados en una casa ubicada en Picheuta al 800, en Godoy Cruz.
La joven de 28 años se levantó a buscar un vaso de agua, cuando de repente se desplomó hacia atrás. Inmediatamente fue trasladada al hospital El Carmen, donde le detectaron una herida de arma de fuego que impactó en la parte trasera del cráneo. La derivaron al Hospital Central, donde terminó falleciendo horas después.
Desde ese momento, el homicidio es una incógnita y nunca se logró detener al autor del disparo.
La querella afirmó en otras ocasiones que la investigación tuvo “irregularidades” e incluso denunció que se perdieron imágenes de cámaras de seguridad.
Lo que se sabe es que la bala que mató a la joven es calibre 9 milímetros (como la que usan los policías), pero ninguna de las pericias ordenadas por el fiscal arrojó un resultado positivo.


