En la cárcel y con la causa cada vez más pesada sobre sus espaldas, Ángel Buenaventura, de 19 años, enfrenta ahora una acusación agravada que podría dejarlo tras las rejas por el resto de su vida. La Justicia mendocina no solo lo señala como el autor del asesinato de su jefe, Federico Scattareggi, sino que también sostiene que lo hizo para tapar un robo y limpiar su rastro.
El caso, ocurrido el 25 de mayo en el barrio Trapiche de Godoy Cruz, comenzó con un llamado al 911 luego de que el hermano de la víctima encontrara el comercio cerrado desde afuera, con un candado manchado de sangre. Adentro, en el baño de la panchería "Gran Pancho", yacía Scattareggi, brutalmente apuñalado. Recibió 65 puñaladas, muchas de ellas por la espalda, una violencia que para la Fiscalía prueba ensañamiento.

Pero la historia se oscureció aún más cuando los investigadores detectaron el uso del celular de la víctima tras el crimen. Con ese dispositivo, según la acusación, Buenaventura habría gestionado un préstamo desde Mercado Pago y desviado el dinero a otra cuenta. Además, desapareció una morral con la recaudación del día, lo que sustenta la nueva figura penal: homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito.
Este giro en la investigación se materializó en una reciente audiencia de prisión preventiva, donde la fiscal Florencia Díaz Peralta presentó una batería de pruebas: ADN, imágenes de cámaras de seguridad y registros digitales. Su exposición fue tan contundente que el defensor del acusado, Juan Manuel Quijano, no objetó nada. Ni siquiera pidió prisión domiciliaria.

La jueza Mirna Montaldi coincidió: ordenó que el joven continúe detenido mientras avanza la causa. La querellante oficial, Jimena Villanueva, adhirió al pedido y destacó la peligrosidad procesal del imputado.
Ahora, la Justicia sostiene que el crimen no fue impulsivo, sino un acto deliberado para robar y encubrir. Con los agravantes de ensañamiento, criminis causa y robo, la acusación es una de las más severas del Código Penal argentino. Todo indica que Buenaventura enfrentará un juicio que podría terminar con prisión perpetua.



