En Villa del Rosario, un importante centro citrícola de Entre Ríos, los productores de mandarinas atraviesan una campaña difícil marcada por pérdidas. En esta localidad, conocida como "El pueblo de las mandarinas", los precios han caído por debajo de los costos y muchos no lograron recuperar lo invertido.
Marcos Dal Mazo, presidente de la Asociación de Citricultores, explicó que el exceso de cítricos y la caída de la demanda interna han generado una crisis. En la región se producen 150 millones de kilos de cítricos al año, pero el mercado se redujo un 40-50%, lo que llevó a una baja de precios. La naranja de frío, por ejemplo, que costaba $350 por kilo, hoy se vende a $100, lo que implica una pérdida importante para los productores.

A esto se suma el aumento de los costos, como la electricidad para el riego y la mano de obra. Muchos productores, ante las dificultades, han tenido que reducir inversiones, lo que ha afectado la calidad de la fruta. Algunos migraron hacia la industria, vendiendo a precios más bajos y sin la calidad demandada por el mercado interno.
La citricultura es clave para la economía de la región, y cuando los precios caen, el impacto se siente en todo el comercio local. Aunque la situación es complicada, los productores siguen adelante con esperanza, pero sin garantías de mejora.
